El Papa clama por el abandono de las armas y convoca por sorpresa una vigilia de oración por la paz

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El Papa León XIV ha celebrado este domingo la Misa de Pascua a primera hora en la plaza de San Pedro y, a continuación, desde el balcón central de la basílica vaticana ha lanzado su mensaje a las naciones e impartido la bendición Urbi et orbi. «¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!», ha clamado. El Papa ha alertado de que cada vez hay mayor indiferencia ante las consecuencias de las guerras y luego, por sorpresa, ha convocado a los católicos a una vigilia de oración por la paz que tendrá lugar el próximo sábado. «Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos», ha clamado sin mencionar explícitamente ninguno de los conflictos actuales. Escuchaban al Papa unas 50.000 personas tanto en la plaza de San Pedro como en las inmediaciones. León XIV les ha solicitado que hagan «oír el grito de paz que brota del corazón». «Invito a todos a unirnos en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí, en la plaza de San Pedro el próximo sábado 11 de abril», ha convocado. Es la primera vez que León XIV llama a una iniciativa de este tipo. Su predecesor, el Papa Francisco, hizo iniciativas similares al menos en seis ocasiones. Sus dos últimas fueron el 27 de octubre de 2023, veinte días después del ataque de Hamás a Israel, y en el primer aniversario de ese ataque, el 7 de octubre de 2024. El Vaticano no ha dado detalles sobre en qué consistirá la vigilia del Papa, aunque León XIV ha propuesto que sirva para «dejar a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e implorar al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal». Se trata de una vigilia de oración porque, ha explicado, «la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros». A pesar de que este sábado concluyó la Vigilia Pascual al filo de la medianoche, el Papa León ha celebrado de nuevo misa esta mañana en la plaza de San Pedro. Para evocar litúrgicamente la Resurrección, al principio de la Misa un diácono abrió las antas que celaban un icono mientras se entonaba un canto sobre el instante en el que el apóstol Pedro supo que Cristo había resucitado. En la homilía el Papa ha reconocido que la Resurrección de Jesús, la idea de que «la muerte ya no tiene poder sobre nosotros», «es un mensaje que no siempre es fácil de acoger, una promesa que nos cuesta aceptar». «La vemos cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir; cuando sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados», ha explicado. También «ante la violencia de la guerra que mata y destruye». «La Pascua del Señor nos invita a levantar la mirada y a ensanchar el corazón», ha concluido. Después de la misa se ha trasladado al balcón central de la basílica para el discurso pascual y su primera bendición Urbi et Orbi de Pascua, durante el que ha explicado las implicaciones civiles que tiene la fiesta que se conmemora este domingo. Se trata de una bendición especial reservada a este día, a Navidad y al momento de la elección de los Pontífices. «La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta», ha explicado desde allí. «Se parece a la (fuerza) de un corazón humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido». Ha dicho que «esta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones. No busca el interés particular, sino el bien común; no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás». En términos políticos, el Papa ha pedido «que quienes tienen armas en sus manos las abandonen», «que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz». «No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo», ha aclarado. León XIV ha recuperado la tradición de felicitar las pascuas en algunos idiomas, que abandonó el Papa Francisco. Lo ha hecho en diez idiomas, aún lejos de los más de 50 que pronunciaban en este día Juan Pablo II y Benedicto XVI. Mientras hablaba de paz, la plaza de San Pedro se presentaba casi como un jardín: unos 100.000 tulipanes, narcisos, jacintos y rosas, regalados por viveros holandeses, alfombraban los escalones de la basílica. Es la fiesta más colorida del año para los católicos. Y para el Papa León XIV es quizá la más urgente.