Sangre en las sábanas y picazón extrema: el síntoma de una joven que escondía un linfoma de Hodgkin

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Sumbul Ari sufrió una auténtica agonía durante casi un año después de que diferentes médicos no dieran con su diagnóstico real o, directamente no prestaran la suficiente atención a un caso que comenzó con un picazón incesante: "Me rascaba con objetos afilados hasta sangrar", y terminó derivando en un diagnóstico de cáncer linfoma de Hodgkin."Me encontraba sangre en las sábanas de tanto rascarme mientras dormía"Sumbul AriAri, de 26 años, padeció prácticamente durante un año una molestia que no cesaba en su piel y que terminó repercutiendo en gran parte de su cuerpo. Además de un picazón incesante, sufría sudores nocturnos, fatiga extrema, diferentes infecciones e incluso pérdida de apetito. Pero lo más incómodo y doloroso para ella fue el picazón que sentía en la piel: "Me despertaba y encontraba sangre en las sábanas de tanto rascarme mientras dormía. Lo peor eran los pies, pero tenía sangre por todo el cuerpo"A medida que los dolores de Sumbul seguían castigándola, los médicos no daban con el diagnóstico real y, además, según ella tampoco se esmeraban lo suficiente en encontrarlo: "Me dijo que simplemente tenía la piel seca". De la piel seca, otros profesionales le dijeron que sería sarna, o incluso una eccema.Un bulto en el cuello fue el punto de inflexiónEl punto de inflexión llegó cuando Ari localizó un bulto en el cuello, y antes de acudir a otro médico buscó en Internet sus síntomas y apareció que en la mayoría de los casos era un linfoma: "Dios mío, creo que tengo cáncer ".Ahora, la joven volvió al hospital y rompió a llorar para que los profesionales médicos la tomaran en serio, y estos terminaron detectando ganglios linfáticos inflamados localizados en su pecho, cuello y bazo, y la derivaron para que le realizaran una ecografía de urgencia.Hace apenas unas semanas, a mitad de marzo de 2026, se le diagnosticó un linfoma de Hodgkin en estadio 2-3, casi un año después de que comenzaran los primeros síntomas. La noticia, en parte, fue un alivio para ella al tener un camino y un tratamiento claro para afrontar: "Saber que estoy en el camino correcto para volver a ser una persona normal y funcional me hace muy feliz". Además, este diagnóstico permitió que sus picazones cesaran: "Ya no tenía que rascarme hasta morir".Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.