Sabemos que solo Él sabía su día y su hora, como la de todos. Y quiso que para mi padre fuera un mediodía de domingo de ramos. Por ello, su nacimiento a la Vida no será conmemorado los 29 de marzo, sino cada domingo de palmas. Ese fue el justo premio a una vida aquí de servicio a los más indefensos, y a la cruz ofrecida de su enfermedad: irse agarrado de la mano de La Amargura, bajo palio. A su familia nos permitió agarrarnos fuerte a la suya, ya para siempre. Donde tu vayas, yo iré, y donde tu vivas, viviré (Libro de Rut). Revestido de nazareno por las hermanas de la Cruz, recibió el último beso en casa... Ver Más