La Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) pide a las administraciones que se salve el cactus gigante que se encuentra en el Pabellón de México de la Isla de la Cartuja. Se trata de un ejemplar que fue regalado por la República de México con motivo de la celebración de la Expo 92, que mide 15 metros de altura, pesa unas 18 toneladas y que tiene unos 1.500 años de antigüedad según algunas estimaciones. También llamado Cardón o Sahuaro , se situó junto al pabellón mexicano diseñado por Juan Siles Aguilera y que fue estudiado por Jacinto Martínez Gálvez y José Elías Bonet. Según indica en una nota Juan Cobano Núñez, miembro de Adepa, «trasladar el Sahuaro a Sevilla fue toda una odisea. Primero se seleccionó el ejemplar que se encontraba en mejor estado de entre los cientos que hay en el valle de los Gigantes en Mexicali, en Nueva California. El elegido, por su belleza, ya fue marcado en 1975 para que luciera junto al Ayuntamiento de Mexicali , aunque se desechó la idea por ser muy costosa y su complejidad técnica». Cobano Núñez añade que los trabajos para traer el cactus a Sevilla comenzaron un 14 de Diciembre de 1991. Este añade que el ejemplar fue elegido para representar a México en la Exposición Universal de Sevilla de 1992 y, «como siempre, unos se alegraron y otros se manifestaron en contra y quisieron impedirlo. Incluso se trató el tema en el Congreso del Estado, logrando suspender los trabajos el 23 de enero del 1992. La polémica surgida en torno al traslado del cactus provocó que el Congreso mexicano declarara el lugar como Santuario de los Cardones ». El 17 de marzo y con la ayuda de tres grúas se consiguió extraer el cactus. El cajón ideado para las raíces se rellenó de material sintético para mantenerlas húmedas. Para trasladarlo se utilizó un tráiler de treinta ruedas, el cual sufrió varios hundimientos en la arena. El 18 de marzo llegaría a la localidad de San Felipe, donde algunos grupos de ecologistas intentaron sabotear el acto multitudinario organizado para despedirlo, en la jaula se podía leer la inscripción: «Sahuaro, San Felipe, B. C. pueblo natal, te desea feliz viaje a España». «Si la extracción del cactus fue una odisea -prosigue Cobano Núñez-, el viaje no fue menos por la precariedad de las carreteras y para colmo los ecologistas esperaban en el aeropuerto de Veracruz para sabotear la salida . Pero cuando todo estaba perdido pues el avión que lo trasladaría a España estaba averiado, ocurrió el milagro, un avión ruso se encontraba varado en San Diego por falta de dinero. Juan Siles llegó a un acuerdo con ellos, el tráiler tuvo que recorrer treinta horas más de viaje, incluso la jaula se resintió». Una vez cargado en el avión, éste tomo rumbo a Miami (Florida). En la noche del 22 de marzo, el aeroplano partió hacia el aeropuerto de Sevilla, donde llegó la mañana del 23 de marzo del 1992. Como no había una grúa adecuada para descargar el cactus, las grúas del aeropuerto tuvieron que hacerlos. «Un tráiler lo trasladaría por la tarde hasta la Isla de la Cartuja, donde seguirían los problemas al no poder entrar por el puente del Alamillo y tener que desviarse por la nueva Ronda Super norte. Al llegar al Pabellón de México, el acceso a la zona donde debía colocarse estaba bloqueado y hubo que contratar a dos súper grúas para elevar el Sahuaro por encima del pabellón de México . En la tarde del 23 de marzo el bello ejemplar quedó colocado en su lugar definitivo», comenta este miembro de Adepa. Desde la Asociación de la Defensa del Patrimonio de Andalucía se pide que «se revierta esta triste situación». Desde la peatonalización de la zona en 2007, el entorno está contruido en cemento y hormigón, padeciendo el cactus asfixia de raíces, múltiples actos vandálicos y heridas que se agravan con el tiempo. En 2021 se iniciaron tareas de ampliación del alcorque y abonado . Desde Adepa se solicita con urgencia ampliar el alcorque un metro más por cada lado , rellenar de piedras que faltan para dar calor a las raíces en invierno, que el Ayuntamiento de Sevilla junto o la junta de Andalucía financien el mantenimiento mensual del Cardón y que se eliminen las malas hierbas, se escarde el parterre y revisen la altura y tención de los tutores. Igualmente, la asociación exige poner una valla tubular de hierro por la parte delantera del alcorque de un metro de altura en todo su perímetro, y delante de la valla, un parterre de un metro de anchura sembrada de rosal sevillano para evitar que la salten, así podemos evitar que sigan vandalizando con navajas en su base y brazos. Por último, Adepa solicita poner una placa donde ponga al menos su nombre completo, su procedencia, edad y quién lo dono.