Antes de la devastación en Irán, hubo los páramos de Gaza. Antes de las aldeas arrasadas en el sur del Líbano, decenas de ciudades gazatíes sufrieron el mismo destino. En la Franja de Gaza, el mar de escombros no se ha retirado. Al contrario, continúa sacudiéndose, expandiéndose. Con las fronteras cerradas a cal y canto, pese a ínfimas excepciones, el pueblo gazatí languidece en silencio. "Desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre, ha habido un esfuerzo activo para que Gaza desaparezca de los titulares, de los informes gubernamentales, de la agenda de todos, pero, desde el inicio de la guerra en Irán, esta desaparición deliberada ha aumentado exponencialmente", declara Mohammad Shehada, analista y escritor gazatí.Seguir leyendo....