La historia de Consuelo García del Cid Guerra (Barcelona, 1958) es la de una superviviente castigada como otras miles de este país por no encajar en los férreos moldes que el nacionalcatolicismo había impuesto a las mujeres españolas. Su etiqueta de "rebelde" provocó que su propia familia la internara en el Patronato de Protección a la Mujer, de forma que