El director del palacio, entre lágrimas, no se lo podía creer. La guerra entre Irán, EEUU e Israel había justo empezado el lugar fue dañado el 4 de marzo, apenas cinco días después del inicio de los bombardeos contra Teherán, y la destrucción ya estaba por todos lados. Washington y Tel Aviv, que aseguraban por activa y por pasiva que sus bombas buscaban liberar a los iraníes del yugo de la República Islámica, estaban dañando la historia y el patrimonio de Irán.Seguir leyendo....