El tierno abrazo de Victoria Federica a Juan Carlos I en Sevilla… y el gesto de su novio que no pasó desapercibido

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La visita de Juan Carlos I a Sevilla este Domingo de Resurrección ha dejado mucho más que una estampa institucional. Entre escoltas, expectación y cámaras, lo que realmente ha marcado el momento ha sido una escena familiar cargada de cercanía. A las puertas del hotel, Victoria Federica protagonizaba uno de los gestos más comentados al lanzarse directamente a abrazar a su abuelo, evidenciando la complicidad que mantienen pese a la distancia. Pero no fue la única imagen que captó todas las miradas. La presencia de Jorge Navalpotro , pareja de la joven, añadió un matiz inesperado: su saludo, marcado por el respeto y cierta solemnidad, no pasó desapercibido. El emérito llegaba a la capital andaluza acompañado de un amplio dispositivo de seguridad y era recibido por su círculo más cercano: Infanta Elena, Froilán y Victoria Federica. La escena fue espontánea. La joven no dudó en acercarse a él nada más verle y fundirse en un abrazo que resumía el reencuentro tras meses sin coincidir en España. Después, Froilán —que reside con su abuelo en Abu Dabi— le saludó con un apretón de manos, en un gesto más contenido pero igualmente cercano. El propio Juan Carlos I, sonriente, respondió con naturalidad a las muestras de cariño, dejando una imagen familiar poco habitual en sus últimas apariciones públicas. Uno de los detalles más comentados fue el saludo de Jorge Navalpotro. El joven, muy discreto, se acercó al emérito y, antes de estrecharle la mano y darle dos besos, realizó una ligera inclinación que muchos interpretaron como una muestra de respeto. Un gesto sencillo que refuerza la idea de que su relación con Victoria Federica atraviesa un momento sólido. No es habitual verle integrado en este tipo de encuentros familiares, lo que ha dado aún más peso a su presencia. La escena, además, se interpreta como una especie de presentación oficial dentro del núcleo más cercano de la familia, con el rey emérito como figura clave en la vida de su nieta. Más allá del plano familiar, la jornada tenía una cita marcada en rojo: la corrida del Domingo de Resurrección en la Real Maestranza, con el regreso de Morante de la Puebla al ruedo, acompañado por Andrés Roca Rey y David de Miranda. Hasta allí se desplazaron también numerosos rostros conocidos. Entre ellos, Cayetano Martínez de Irujo, que acudió junto a Bárbara Mirjan; la cantaora Estrella Morente con Javier Conde; o Raquel Bollo, que también se dejó ver en el coso sevillano. La Maestranza volvió así a convertirse en punto de encuentro de la alta sociedad, la cultura y el mundo del espectáculo en uno de los días más señalados del calendario sevillano. La visita de Juan Carlos I no es una más. Desde su traslado a Abu Dabi, sus viajes a España han sido puntuales y muy medidos, generalmente ligados a Galicia o a compromisos concretos. En esta ocasión, su presencia coincide con el cierre de la Semana Santa y con una tradición que siempre ha formado parte de su agenda: los toros en Sevilla, sobre todo en el esperado regreso de Morante de la Puebla.