Sevilla ha recuperado en 2026 una imagen que empezaba a parecerle ajena: la de una Semana Santa plena, sin tachaduras en el calendario, sin cabildos o llamadas al aeropuerto, ni sobresaltos que obliguen a mirar al cielo con más temor que fe. Todas las hermandades, desde el Viernes de Dolores, pudieron cumplir, una tras otra, con ese rito milimétrico que