El tenis español tenía marcada la tarde del domingo en rojo. Dos de sus grandes promesas, los madrileños Rafael Jódar y Daniel Mérida , afrontaban la primera final ATP con posibilidades de levantar su primer título en la categoría después de haber brillado en el Challenger Tour. Uno en Marrakech y otro en Bucarest. Uno tras 17 partidos en el circuito y otro después de 15. Y la jornada no defraudó. Abrió fuego Mérida en el Tiriac Open, un ATP 250, con un complicado duelo ante Mariano Navone. El argentino, de 25 años y número 60 del mundo, afrontaba su tercera final en la categoría y la segunda en Bucarest, si bien no había logrado ganar ninguna. Ese poso se notó sobre la arcilla rumana ante un español más afectado por el escenario, inédito para él. Así, Mérida arrancó titubeante, acumulando muchos errores forzados que permitieron a Navone sentirse muy cómodo desde el inicio, y más tras romper el servicio del madrileño a la primera oportunidad. No se vino abajo el español, que fue ganando en consistencia y consiguió mostrar uno de sus mejores recursos, una rapidísima derecha cruzada. No pudo sin embargo limitar los fallos para acercarse en el marcador a su rival, que con otro break en el octavo juego cerró el set con un 6-2 a su favor. Lejos de verse afectado, Mérida, de solo 21 años, dio un paso adelante en la segunda manga. Salvo en su primer partido en el torneo, en todos los demás había cedido el primer set, por lo que ya sabía cómo debía reaccionar. Lo hizo ganando el primer saque de Navone e inaugurando un segundo parcial loco con una ruptura tras otra. El español creció en confianza y se sacó de la manga rapidísimos puntos ganadores ante los que Navone, por fin incómodo en la pista, nada pudo hacer. Sólo su precipitación en algunos momentos en los que le habría bastado con aguantar los intercambios evitó que firmara un triunfo más cómodo en la manga, que cerró con un 6-4. El tercer y definitivo set alargó los puntos hasta el infinito haciendo mella los eternos intercambios en el físico y el ánimo de Mérida, incluso habiéndose puesto en ventaja tras lograr un break en el tercer juego. La sólida respuesta de Navone, devolviendo la rotura al español y consolidándola con otros dos juegos hasta el 5-3 parecieron aclarar el desenlace del choque. Pero el madrileño resucitó cuando parecía sentenciado para salvar dos bolas de partido, firmar un break y alargarlo un poquito más amarrando su siguiente saque. Y nada más, porque el agotamiento le impidió completar una épica ya acabó sucumbiendo ante un rival que llegó más entero. Al final el que estrenó su palmarés de títulos ATP fue Navone , que tras caer en Río y Bucarest en 2024, consiguió por fin tocar metal, pero Mérida hizo retumbar su nombre en la élite del tenis por primera vez. Tras asimilar la derrota, Mérida tomó la palabra en la ceremonia de premios para felicitar al argentino y repartir agradecimientos. «Gracias a mi familia, a mi novia que me está siguiendo de mi casa, a mi entrenador que está aquí... me han ayudado mucho. Y gracias también a Bucarest. Espero volver muchas más veces». Tras la desilusión de Daniel Mérida será Rafael Jódar el que, bajo el sol de Marrakech, tratará de estrenarse en el circuito ganando a Marco Trungelliti. El argentino de 36 años, número 117 del mundo y toda una sorpresa por haber llegado al partido decisivo procedente de la fase previa, es el finalista primerizo más veterano de la era Open, por lo que también aspira a levantar su primer trofeo ATP.