Al Gobierno las injerencias corporativas le están saliendo caras. El caso de Indra es un buen ejemplo. En los últimos años han metido mano sin pudor, con el estilo marca de la casa, y la foto que se han hecho es para el recuerdo. El último pulso lo han terminado ganando, pero se han dejado muchos jirones en la gatera. Ha quedado claro que esto supera al aprendiz de brujo al que tienen al frente de este tinglado en La Moncloa, que da la sensación de haber perdido pie después de tanto tiempo al lado de Sánchez. No entiende nada. No sabe si sube o baja ni cuál debe ser el papel del Gobierno en las compañías en las que... Ver Más