Cruce de cables: QWERTY, el teclado perfecto que nadie quiere

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Junto con David Sierra de Cruce de cables (RNE) repasamos en plan rápido la historia del teclado QWERTY y de algunas de las alternativas que han surgido con el paso del tiempo. Estamos hablando de más de un siglo de diseño subóptimo que perdura contra viento y marea, a pesar de estar diseñado para escribir más lentamente, que es justamente lo contrario de lo que dicta la lógica.El audio está aquí:QWERTY, el teclado perfecto que nadie quiere [en 17:45].Todo esto vino por la aparición de un simpático teclado llamado Keybee para móviles (con teclas hexagonales). Naturalmente, requiere memorizar un nuevo teclado pero tiene otras ventajas además de la velocidad: las teclas tienen más superficie (se eliminan los «clics falsos» entre teclas) y si hace falta es fácil cambiar de un teclado a otro, al no ser físico sino táctil.Lo cierto es que desde los años 30 existen distribuciones diseñadas para escribir más rápido y con menos esfuerzo que el QWERTY, que es un hijo del siglo XIX concebido para evitar que se atascaran las máquinas de la época. El ejemplo clásico es Dvorak, patentado en 1936, que yo recuerdo haber aprendido en un par de semanas «por probar» (no mereció la pena). También hay otro llamado Colemak, más reciente, y otros con formato dividido, curvo…Sobre el papel, todo mejora, pero en la práctica, casi nadie cambia. El motivo no es tanto técnico como físico y cultural: el coste de reaprender (tanto de memoria como de «memoria muscular»), la compatibilidad en las oficinas y escuelas y el «efecto red»: cuanta más gente usa el mismo diseño, más útil es. Es un caso clásico de bloqueo tecnológico: una solución subóptima que se perpetúa porque cambiarla es más costoso que convivir con su ineficiencia.# Enlace Permanente