La incursión de la inteligencia artificial en el día a día de la población en general avanza hacia áreas tan delicadas y específicas como la medicina. Los avances tecnológicos han supuesto una evolución más que evidente en materia sanitaria y ahora hay quienes aspiran a llevarlos más allá con el desarrollo de la IA.A la hora de asociar ambos campos hay un país que lleva la delantera sobre el resto: Estados Unidos. Prueba de ello es que más de 40 millones de usuarios en suelo estadounidense interactúan con chatbots como si lo hicieran con su médico de cabecera.Una tendencia impulsada por una visión de futuro que algunos responsables médicos consideran más cercana de lo que la tecnología permite actualmente. Entre ellos, el director ejecutivo del mayor sistema público de salud municipal de Estados Unidos, que plantea un escenario en el que la IA interprete pruebas radiológicas en lugar de radiólogos con años de experiencia. Dejar en manos de la IA la detección de cánceres y otras afeccionesQue la inteligencia artificial pueda servir como herramienta de apoyo es algo factible para la comunidad científica y médica en general. Estudios como el encabezado por el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), el Centro Alemán de Investigación del Cáncer y la Universidad de Copenhague para desarrollar una herramienta de predicción de enfermedades lo corroboran. Pero muy distinto es pensar que la IA se encuentra en un punto que le permite diagnosticar pacientes cuando su desempeño en facetas básicas del día a día sigue siendo cuestionado.Pese a esa falta de fiabilidad, Mitchell Katz, presidente y director ejecutivo de la corporación NYC Health and Hospitals, señaló en una reunión de expertos organizada por Crain's New York Business que la inteligencia artificial está ahora mismo preparada para sustituir a un importante número de radiólogos “si estamos dispuestos a afrontar el reto regulatorio”, según publicó Radiology Business.Las palabras de Katz se produjeron en el marco de una discusión dialogada entre expertos en la materia y su afirmación ha tomado especial relevancia al tratarse del máximo responsable del sistema integrado de atención médica público más importante de la ciudad más poblada de Estados Unidos. Bajo la dirección de Mitchell Katz, esta organización pública hospitalaria abarca hospitales, centros de salud comunitarios, atención a largo plazo, residencias de ancianos y atención domiciliaria.Como suele suceder en este tipo de análisis, el aspecto económico fue un pilar en el que Katz basó su predisposición a abrazar la inteligencia artificial como herramienta diagnóstica. Como ejemplo, recurrió a las pruebas utilizadas para la detección del cáncer de mama en mujeres. Según el gerente del NYC Health and Hospitals, prescindir de radiólogos hasta que las pruebas de detección y análisis mediante IA devolvieran un resultado anómalo supondría "ahorros importantes".El valor de la inteligencia artificial y su utilidad se abren camino motivados por sus propios avances y por el empeño que figuras con responsabilidad y mando como Mitchell Katz depositan en ella. Sin embargo, en este punto, delegar en ella aspectos de importancia vital supone un riesgo que pocos pacientes estarían dispuestos a respaldar.