Cuando confluyen la vertiente más oscura de las apuestas deportivas y el escaparate de las redes sociales que utilizan algunos para verter su odio resultan episodios lamentables e inadmisibles como el denunciado este domingo por Marina Bassols (26 años). La tenista española ha publicado un escueto mensaje en su cuenta oficial de Instagram que resume lo que está viviendo: «He recibido amenazas de muerte, esto ya es muy grave. El silencio tiene que acabar». Bassols adjunta a esas breves palabras escritas una grabación suya en el que describe con más detalle lo que le está sucediendo. «Hay un problema muy, muy grave y hago este vídeo para dar a conocer un poquito lo que vivimos los tenistas en nuestro día a día, y especialmente en días de competición», comienza la número 203 del ranking WTA. «Hablo desde el enfado y la tristeza pero, siendo sincera, también desde el miedo —prosigue—. Durante muchos años han sido muchos insultos de todo tipo, pero en mi último partido ya no fue sólo eso, fueron amenazas de muerte. Es una barbaridad los mensajes que llegamos a recibir y, peor aún, a normalizar». «Somos personas que salimos a la pista a competir, a darlo todo, a trabajar por nuestras metas, por lo que amamos... Y no soy responsable de las apuestas de nadie», añade. «Sinceramente no sé qué más se puede hacer para frenarlo, pero tener que cerrar mis redes sociales no es una opción porque yo no soy quien genera este problema. Las redes sociales deberían ser un lugar seguro donde compartir, apoyar y promover buenos valores, no donde se difunda odio y, mucho menos, amenazas de muerte». Y en ese momento, la tenista de Blanes (Gerona) comienza a leer los espeluznantes textos amenazantes que ha recibido y que, mientras ella pronuncia, van apareciendo sobreimpresionados en pantalla. Entre otros: «Te voy a asesinar», «¿Cómo quieres morir?«, »Te voy a matar 100%, eh«, «Tenlo claro. Estás muerta», «Buah, te voy a asesinar. Sé dónde vives, pedazo de zorra. Te voy a buscar la ruina», «He pagado un cartel para que te maten», «Sí, sí, sí. Estás muerta», «Estás muerta. Ten cuidado por donde pisas» o «búscate un buen seguro de vida y un abogado, porque te voy a matar en cuanto vuelvas a casa» . A continuación, Marina vuelve a su discurso inicial: «Porque yo me pregunto: ¿hasta dónde vamos a permitir que llegue esto?, ¿de verdad tiene que pasar una desgracia para que alguien reaccione y se tomen medidas?» Y concluye con un mensaje contundente e irrefutable: «Esto no forma parte del deporte y no se debería tolerar porque ya ha cruzado una línea. Detrás de cada jugador hay una persona».