Adriana Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas. Foto: Valora AnalitikEl próximo miércoles 8 de abril, Bogotá será el escenario del Gran Foro de la Protección Social, convocado por Asocajas con el apoyo de Aliadas, Asofondos y ANIF.El evento llega en un momento decisivo para el país: reformas en curso, señales de estancamiento en el empleo formal y un ciclo electoral que definirá el rumbo del Sistema de Protección Social en los siguientes años. Adriana Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas, explica en entrevista con Valora Analitik por qué esta conversación no puede esperar, qué dicen los datos más recientes y qué está en juego para millones de colombianos. Colombia lleva años con el debate de la protección social fragmentado: la reforma pensional por un lado, la crisis de salud por otro, la informalidad como telón de fondo permanente ¿Qué puede aportar un foro que no hayan aportado esas discusiones previas?Aporta algo que ha faltado en el debate: una mirada realmente integral del sistema. Cuando las conversaciones ocurren en silos, los diagnósticos quedan incompletos. El sistema funciona como una arquitectura interconectada donde cada componente influye en los demás. Lo que ocurre en el mercado laboral afecta directamente la sostenibilidad de pensiones, salud y protección social.Hoy vemos, por ejemplo, un sistema de salud con presiones financieras y operativas crecientes, y al mismo tiempo señales de fragilidad en el empleo formal. Analizar estos fenómenos por separado impide entender lo que realmente está pasando. El Foro busca precisamente conectar esas conversaciones y aportar mayor realidad al análisis.¿Por qué es este un momento decisivo para esa conversación?Porque Colombia atraviesa un momento determinante en el que convergen, al mismo tiempo, reformas en materia laboral, pensional y de salud; transformaciones en el mercado laboral; dinámicas demográficas; y desafíos fiscales de fondo. Hay decisiones que todavía admiten ajustes, y hay otras que ya se están tomando sin que el debate público tenga todos los elementos necesarios. A eso se suma un proceso electoral que va a definir la orientación de política pública para los próximos cuatro años, y que ya definió un escenario legislativo como vimos el pasado 8 de marzo. Hay datos recientes, como los que publicamos en el Pulso a la Formalidad, que muestran señales de estancamiento en el empleo formal que merecen atención antes de que se consoliden. Cuando confluyen un ciclo de reformas, un ciclo electoral y evidencia nueva sobre el estado del sistema, el momento para una conversación técnica y propositiva es ese. No después. Con candidatos que tienen propuestas muy distintas sobre el rumbo del sistema, ¿el Foro es también una apuesta por anclar ese debate en la evidencia antes de que se vuelva puramente ideológico? ¿Sienten ese riesgo en lo que tiene que ver con el sistema?Nuestra propuesta está encaminada a contrastar visiones desde los actores que hacen parte del Sistema junto con la academia, el Gobierno y el empresariado, anclados en lo técnico y en los datos. De forma que el Foro no es un espacio para que cada uno defienda su posición, sino un espacio para que esas posiciones dialoguen con evidencia. Uno de los paneles centrales, titulado “Salud en la protección social: decisiones urgentes y visión de largo plazo”, reunirá a los equipos programáticos de los candidatos presidenciales para que expongan sus prioridades en materia de salud para los primeros cien días de gobierno. El sistema enfrenta desafíos estructurales que requieren atención prioritaria -financiación, UPC, sostenibilidad y capacidad operativa-, y las decisiones iniciales del próximo gobierno serán determinantes. Este panel busca que esas propuestas trasciendan lo declarativo y lleguen al debate público con sustento técnico, viabilidad y un piso común de análisis.El número que más llama la atención del Pulso a la Formalidad, con datos a diciembre de 2025, es que los trabajadores formales apenas crecieron 0,31% pese a que las empresas aportantes crecieron 3,14%. ¿Cómo se lee esa brecha?Es una señal que hay que leer junto con los datos del país. El desempleo bajó de 10,2 % a 8,5 % entre 2024 y 2025, pero ese indicador no cuenta toda la historia. Lo que vemos en el Sistema de Compensación Familiar, que actúa como un termómetro de la formalidad del país, es que el crecimiento de la ocupación se ha concentrado en empleo de carácter precario, sin prestaciones sociales: la gente se está empleando, sí, pero en la informalidad. Y eso lo confirma nuestro análisis reciente: la formalización empresarial y la generación de empleo formal van hoy a ritmos distintos. Las empresas que se vinculan al sistema son casi todas micro y pequeñas, con uno o muy pocos trabajadores. Destacado: Nequi aclara mitos y verdades sobre lo qué pasa cuándo se equivoca enviando plata Los datos también muestran que Bogotá y Valle del Cauca perdieron afiliados en 2025. ¿Qué tan relevante es esa señal?Es una señal que merece seguimiento más allá del dato regional. Bogotá, Valle del Cauca y Antioquia concentran una parte determinante del empleo formal del país y son, a su vez, las principales fuentes de recursos del Sistema de Compensación Familiar. Casi la mitad de los recursos que financian el sistema proviene de empresas grandes, y esas empresas están concentradas en estas regiones. Una caída de -0,9% en Bogotá y -1,2% en Valle del Cauca tiene un peso sobre el agregado nacional que ningún departamento de menor tamaño puede compensar, y se traduce directamente en menos recursos para los servicios y beneficios que el Sistema ofrece a los trabajadores: salud, vivienda, educación, recreación. Según los datos de nuestro Pulso a la Formalidad, los sectores que explican esas caídas -servicios temporales, ingeniería civil, algunos servicios empresariales- son sectores que históricamente han generado empleo formal con prestaciones. Son datos que llegan justo a tiempo para ponerlos sobre la mesa el 8 de abril. La agenda incluye un panel sobre la naturaleza jurídica de las contribuciones sociales, un tema que ha estado en el centro de varias disputas legales y legislativas. ¿Por qué es tan difícil zanjar esa discusión?Porque hay una confusión conceptual real que tiene consecuencias prácticas. El aporte del 4% al Sistema de Compensación Familiar no proviene de recursos públicos, es una prestación social derivada del trabajo formal, no un impuesto ni un parafiscal en el sentido tradicional. Esa distinción determina cómo se pueden usar esos recursos, cómo se gobierna el sistema y sobre todo a quién le corresponden: a los trabajadores. El panel reúne académicos y juristas de primer nivel para resolver una discusión que lleva años en la agenda. Es una conversación técnica con implicaciones de política pública muy concretas, cuyo centro deben ser siempre los trabajadores.¿Qué espera que salga del 8 de abril?Que quienes toman decisiones en el gobierno actual, en los equipos de los candidatos, en el sector privado, en la academia, se lleven una lectura más integrada de lo que está en juego, comprendiendo la importancia del sistema de protección social y del empleo de calidad. Que la conversación sobre pensiones esté conectada con la de formalización. Que la crisis del sistema de salud -el deterioro financiero de las EPS intervenidas, la actualización de la UPC, las deudas acumuladas, el aumento de quejas de usuarios- se entienda como parte de esa misma arquitectura de protección social, y que el próximo gobierno asuma con urgencia las decisiones estructurales que el sistema requiere. El Gran Foro de Protección Social se realizará el miércoles 8 de abril de 2026 en el salón Real del JW Marriott Hotel Bogotá, ubicado en la Calle 73 #8-60. Las puertas abren a las 7:30 a.m. y la agenda académica inicia a las 8:30 a.m. El ingreso es libre, previa inscripción siguiendo este link.—