Strava vuelve a la polémica. Una investigación del medio The i PAPER ha destapado que más de 500 militares británicos publicaron rutas de entrenamiento y datos de perfil desde algunas de las instalaciones más sensibles del Reino Unido, lo que ha permitido exponer movimientos, destinos e incluso vínculos personales de quienes trabajan allí.El problema no es tanto que esas bases sean secretas, porque muchas no lo son, sino lo que puede deducirse al cruzar recorridos, horarios y perfiles públicos. Ese rastro digital quizás no arroje información de forma individual, pero al entrelazarlo con otras rutas de soldados puede identificar qué personal está destinado en cada lugar, cómo se mueve y qué patrones de actividad repite con el paso de los días.No se filtra una base, se filtra el día a día de quien trabaja dentroSegún la información publicada a partir de la investigación de The i Paper, las rutas y perfiles localizados estaban vinculados a enclaves como Northwood, Faslane y bases de North Yorkshire. Inlucos, en uno de los casos, una actividad pública aparecía bajo la etiqueta “Security Breach”, un detalle que resume bastante bien hasta qué punto la exposición era visible para cualquiera que entrara a mirar.Una de las zonas señaladas por las rutas públicas es RAF Akrotiri, en Chipre, base estratégica del Reino Unido en Oriente Medio (Foto: The i Paper / Strava)Uno de los puntos más delicados es Faslane, donde se encuentra HM Naval Base Clyde, hogar de los submarinos nucleares Trident del Reino Unido. A partir de los registros en Strava, la investigación pudo identificar a submarinistas y a miembros de sus familias, además de localizar actividad en los alrededores de la base y publicaciones de imágenes de buques entrando en puerto. Salir a correr ya no es solo correr: por qué ahora también se queda para entrenar La clave está en que una app de deporte no muestra solo que alguien ha salido a correr. También puede revelar dónde empieza y acaba esa ruta, a qué hora suele entrenar o con qué frecuencia repite el trayecto. Un experto citado por The i Paper, Dan Lomas, advirtió de que actores extranjeros pueden unir pequeñas piezas de información pública para construir un retrato mucho más completo de la vida de un individuo.El escándalo ha provocado críticas inmediatas en Reino Unido. Sky News recoge que el diputado conservador Ben Obese-Jecty, exoficial del ejército, dijo que resulta difícil de creer que las fuerzas armadas no tengan mejor control sobre algo así en el contexto actual. Además, un funcionario de inteligencia militar británico describió la situación como “francamente ridícula", por la cantidad de información que seguía estando accesible de forma abierta.Sin embargo, este caso no es nuevo. Hace solo unos días se habló de un oficial naval francés que habría delatado la ubicación de su buque de guerra con una carrera registrada en Strava. Además, tampoco es un problema nuevo a gran escala, porque ya en 2018 las autoridades británicas advirtieron de que este tipo de aplicaciones podían exponer los hábitos cotidianos de una persona, algo clave en el sector militar.De hecho, aquel aviso del Ministerio de Defensa británico señalaba que compartir datos geolocalizados desde bases o instalaciones sensibles suponía “un riesgo claro” para la seguridad personal y operativa. El problema, por tanto, no es nuevo ni desconocido. Lo llamativo es que, ocho años después del gran escándalo del mapa de calor de Strava, sigan apareciendo casos casi idénticos en entornos militares..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }