Aunque suene contradictorio, por muy sano que te sientas, en tu cuerpo hay una serie de virus. La mayoría del tiempo están "inactivos" y esquivando tus defensas para no ser eliminados. Ahora, un estudio muy revelador liderado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard nos ha dado una pista de cómo conviven con nosotros durante toda nuestra vida. Para entenderlo mejor, el equipo analizó muestras de sangre de más de 917.000 personas. El objetivo de este estudio fue ver cómo circula el ADN de estos virus por nuestro cuerpo cuando estamos sanos, sin que llegue a activarse.Al rastrear esos fragmentos genéticos, los científicos pudieron medir la carga viral. Es decir, no solo descubrieron qué virus tenían, sino también lo eficaz que era su sistema inmune para mantenerlos bajo control. Cruzando todos los datos, lograron conectar esa carga virtual con zonas concretas de nuestro ADN. Se dieron cuenta de que nuestra genética, combinada con cosas como la edad o el sexo, influye mucho en nuestra capacidad para enfrentar a estos virus. El genetista al frente del estudio, Nolan Kamitaki, comentó que por fin hemos llegado a un punto donde la tecnología nos permite usar la genética humana para responder a preguntas básicas sobre cómo nos enferman los virus.De virus silenciosos a posibles detonantes de patologías complejasVirus Epstein-BarrDurante el estudio encontraron 82 puntos concretos en el genoma humano que están directamente ligados a la cantidad de ADN viral que acumulamos. Muchos de estos puntos caen justo en lo que llaman "complejo principal de histocompatibilidad", que viene a ser la sala de mando de nuestras defensas. Además, cada virus tiene sus propias peculiaridades. El Epstein-Barr (VEB), por ejemplo, se hace más fuerte a medida que envejecemos. En cambio, el virus del herpes HHV-7 empieza a ir a menos al llegar a la mediana edad. Ahora bien, no todo es genética; factores como fumar también alteran estos niveles. Por cierto, los datos confirman algo curioso: por norma general, los hombres suelen albergar más virus que las mujeres.Usando métodos estadísticos complejos, el equipo fue un paso más allá para ver si estos virus latentes tenían la culpa de ciertas enfermedades graves. Descubrieron que tener mucha carga del virus Epstein-Barr dispara el riesgo de sufrir linfoma de Hodgkin en el futuro. Esto es una buena noticia, ya que si damos con los antivirales a tiempo, quizás podríamos prevenir este tipo de cáncer. Pero la sorpresa vino con la esclerosis múltiple. Aunque sabemos de sobra que el VEB es uno de sus desencadenantes, aquí la carga del virus no importa. Lo que realmente provoca la enfermedad es cómo reacciona tu sistema inmune a él, no cuánto patógeno tengas acumulado.Este estudio, que acaba de ser publicado en Nature, nos ayuda a entender por qué dos personas con el mismo virus tienen suertes tan distintas. Nos guste o no, en nuestro cuerpo habitan muchos virus. De hecho, algunos, como los anellovirus, viven en el 90 % de nosotros y, aún hoy, no tenemos ni idea de qué hacen. Ahora, el siguiente gran reto es adentrarse por completo en el estudio de los virus de ARN, como los conocidos coronavirus, que tienen un comportamiento diferente..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }