El USS Gerald R. Ford lleva más de nueve meses navegando lejos de su puerto base en Norfolk tras partir el 24 de junio de 2025. Los 281 días de despliegue que acumula hasta ahora —sin perspectiva de regreso— marcan un punto de quiebre en la historia operativa de la Armada estadounidense. Con una predicción de alcanzar aproximadamente 11 meses en el mar, este portaaviones está en camino de romper el récord de despliegue más largo registrado desde la era posterior a Vietnam.La cifra es desconcertante cuando se considera que el anterior poseedor del récord fue el USS Nimitz, que completó 341 días en el mar durante la pandemia de COVID-19. Lo extraordinario de esta misión es que no se ha comunicado una fecha de regreso, lo que genera incertidumbre tanto en los marineros como en los analistas militares. El almirante Daryl Caudle confirmó en un evento del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que se trata de un despliegue que romperá récords, una confirmación que suena más a advertencia que a logro.El Gerald R. Ford es el buque de guerra más costoso jamás construido, con un precio superior a 13 mil millones de dólares. Como buque insignia de la clase Ford, representa la última generación de tecnología naval estadounidense. Sin embargo, su despliegue no ha estado exento de problemas graves que cuestionan la solidez del proyecto.Incendios y colapsos en alta marSegún reporta Navy Times, durante la misión en el Golfo Pérsico, donde operó en el contexto de la Operación Furia Épica en el mar Rojo, el portaaviones sufrió un incendio grave en su sala de lavandería principal, supuestamente de forma accidental. Tres marineros resultaron heridos por el fuego, mientras que aproximadamente 100 literas quedaron destruidas o inutilizables. La gravedad del suceso se evidencia en que más de 200 marineros tuvieron que recibir tratamiento por inhalación de humo y exposición al fuego.Los incidentes en el mar Rojo y las operaciones anteriores contra Venezuela en el Caribe pusieron a prueba los sistemas de seguridad del buque. Crisis naval en tres buques afecta a múltiples unidades del inventario estratégico estadounidense. Pero si el incendio fue una crisis aguda, los problemas de fontanería representan un fracaso sistémico más profundo. Según registros de la Armada, 650 de los inodoros de vacío del portaaviones han experimentado fallos recurrentes. Durante 2025, se generaron 32 solicitudes de mantenimiento relacionadas únicamente con estos sistemas, un número que refleja una disfunción infrastructural de proporciones preocupantes en una nave de tales dimensiones y coste.La parada en Split y el futuro incierto El portaaviones llegó a Split, Croacia, el 28 de marzo para someterse a labores de mantenimiento y reparación. Esta escala representa una respuesta táctica a problemas que deberían haberse resuelto antes de zarpar desde Norfolk. El Nimitz sigue operando más allá de su vida útil planificada en contextos similares. La presencia del buque en aguas europeas subraya la magnitud de los problemas operativos que ha enfrentado durante su despliegue.Mientras tanto, la Armada estadounidense evalúa opciones para reforzar o reemplazar el despliegue del Gerald R. Ford. El USS George H.W. Bush podría ser desplegado para asumir parte de las responsabilidades operativas, lo que indicaría que el Lincoln mantiene despliegues que agotan su disponibilidad operativa y la presencia sostenida del Ford en las aguas críticas del Golfo Pérsico y el mar Rojo podría no ser sostenible. La cuestión fundamental es si un buque tan costoso y técnicamente avanzado debería estar fuera del puerto durante tanto tiempo enfrentando problemas que van desde lo catastrófico hasta lo banalmente disfuncional.Crisis más amplia en la flotaLos problemas del Gerald R. Ford no ocurren en el vacío. Los registros de mantenimiento diferido y los incidentes reportados sugieren que la capacidad operativa de la flota está bajo presión de formas que van más allá de los incidentes específicos de este despliegue. Este patrón de sobrecarga es insostenible a largo plazo.La clase Ford fue diseñada para ser la solución a estos problemas, pero el Gerald R. Ford parece estar generando más interrogantes que respuestas. En comparación con otros portaaviones avanzados del mundo, el Ford debería ser una plataforma operativa confiable durante décadas. Su coste de más de 13 mil millones de dólares debería garantizar precisamente eso. En su lugar, la Armada se ve forzada a mantenerlo en operación sostenida, reparando problemas sobre la marcha mientras enfatiza logros de despliegue que suenan a necesidad más que a éxito.El interrogante que permanece sin respuesta es si los buques de guerra de este coste pueden mantener despliegues prolongados cuando los sistemas fundamentales fallan regularmente. Los marineros del Ford llevan meses fuera, los sistemas de fontanería siguen fallando, y no hay fecha visible en el horizonte para el retorno a casa..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }