La inteligencia artificial deja a veces hallazgos involuntarios. Hace unos meses, en la transcripción de una entrevista con el presidente de una diputación andaluza, cada vez que el político mencionaba al presidente de la Junta algo que hizo más de diez veces en apenas un cuarto de hora, la IA escribía: Obama Moreno. La exageración del elogio acabó convertida, por obra del algoritmo, en una especie de lapsus revelador.Seguir leyendo....