El conflicto entre Ucrania y Rusia ha superado los cuatro años de duración y no tiene visos de terminar a corto plazo. La invasión de Moscú ha servido para que el enfrentamiento ponga sobre la mesa la importancia de un elemento que hasta esta guerra había tomado poco protagonismo en los enfrentamientos bélicos: los drones.La capacidad destructiva de estos elementos, su bajo coste y oportunidad de fabricación masiva en relación a otro tipo de armamentos y la posibilidad de atacar sin exponer a soldados propios son características fundamentales de estas aeronaves. Por todo ello, su uso se ha extendido en el terreno de la ofensiva, con Rusia protagonizando ataques con cerca de 300 drones de larga distancia en las últimas jornadas bélicas en el frente ucraniano.Los cañones antiaéreos recobran protagonismo con el TRIDON Mk2Se trata del principal ejemplo del poder de estos dispositivos, que obliga a todos los países a modernizar su infraestructura en materia de defensa ante la amenaza que puede surgir desde los cielos. Por ello, Suecia acaba de hacerse con un nuevo sistema de defensa antiaérea llamado TRIDON Mk2, desarrollado por BAE Systems. Neutralizar drones con misiles dispara el coste de las defensas antiaéreas y por ello el país escandinavo ha adquirido un sistema con el que equilibrar protección y gasto.El TRIDON Mk2 es un sistema antiaéreo moderno que se despliega sobre la plataforma de carga de un camión. Su objetivo no es otro que neutralizar amenazas como drones, misiles de crucero y aviones. Además, su versatilidad también le permite atacar objetivos en tierra, aunque su desarrollo y enfoque se centra en servir como elemento diferencial para neutralizar amenazas procedente desde el cielo, y ahora el ejército sueco cuenta con él en sus filas.Desarrollado por la compañía británica BAE Systems, este sistema actúa a través de un cañón de 40 mm de tipo automático que puede disparar sobre múltiples objetivos de manera simultánea. Para ello está dotado de un moderno sistema con sensores para detectar y seguir objetivos, lo que le confiere ese potencial neutralizador tan necesario en los escenarios bélicos actuales ante la proliferación de sistemas masivos de ataque como los enjambres de drones.El hecho de poder trasladar el sistema TRIDON Mk2 en un camión ofrece una movilidad que multiplica las opciones de defensa y favorece su precisión y despliegue. Además, al contar con un diseño modular, permite actualizar de manera ágil su equipamiento ante un escenario bélico cuyas condiciones cambian al mismo ritmo que avanza la tecnología.La compañía BAE Systems indica en su comunicado de prensa que el alcance de su sistema de defensa antiaéreo puede acertar a un objetivo a doce kilómetros de distancia en condiciones óptimas. Estocolmo se ha hecho con este cañón autopropulsado para contar así con un elemento disuasorio y de protección ante incursiones aéreas.Cómo actúa la nueva defensa antiaérea con la que se ha hecho SueciaEl funcionamiento del TRIDON Mk2 combina diferentes tecnologías. Por un lado se encuentran sus sensores y radares, que le sirven para la fase de detección e identificación de amenazas tales como drones o misiles. Tras la detección, el sistema continúa el rastreo del objeto detectado de manera automática y calcula su trayectoria. Con ello, obtiene la información suficiente como para desplegar su cañón de 40 mm, que ajusta la puntería de manera continua para acertar en el objetivo aunque se encuentre en movimiento. El cañón gira y se eleva de manera dinámica, lo que permite adaptar la ofensiva antes de disparar los proyectiles de 40 mm a gran velocidad. La munición impactar sobre su objetivo o explotar cerca de él, causando daños al liberar fragmentos que aumentan las probabilidades de destruir su objetivo. Además, su alta cadencia de disparo crea una red de proyectiles que multiplica las opciones de acertar en la amenaza detectada.Con el TRIDON Mk2 Suecia cuenta con un sistema de defensa antiaéreo moderno, que se adapta a potenciales amenazas actuales y que cuenta con la capacidad de perfilar su uso a la evolución de elementos tan empleados en la actualidad como los drones o los misiles.Se trata de un complemento eficaz y económico a los misiles convencionales, pero con el ahorro inversor que requiere la proliferación de ataques con drones. Su coste de fabricación está por debajo de la que requieren los misiles que los interceptan, de ahí que sistemas como el recién adquirido por Estocolmo y salido de las instalaciones de BAE Systems cuenten con demanda. Si los ataques aéreos se modernizan, las defensas antiáereas no se pueden permitir quedar a la zaga.