El viaje de ida y vuelta de Huijsen

Wait 5 sec.

Si Donny y Mascha organizaran una fiesta, al último que invitarían sería a su hijo menor. Es la broma que suelen hacerle los padres de Dean Huijsen al más pequeño de la familia y que define a la perfección lo callado y tranquilo que es el jugador del Real Madrid. Un chico de solo 20 años que está viviendo una montaña rusa en su primera temporada en Valdebebas. Llegó y marcó territorio con un Mundial de Clubes brillante, tanto que el 4-0 en semifinales contra el PSG se justificó por su ausencia, sancionado tras ver una roja en el último minuto del duelo de cuartos ante el Borussia. Ese alto rendimiento tuvo continuidad durante los dos primeros meses de la temporada, hasta que el 27 de septiembre el Atlético le endosó un 5-2 al Madrid en el Metropolitano, con él como uno de los principales señalados, además de Carreras. Ahí empezó una cuesta abajo que tocó fondo en enero, con el Bernabéu pitándole al mismo nivel que lo hizo con Vinicius y Valverde, pero, lejos de hundirse, el central se rebeló, continuó trabajando en silencio y le ha dado la vuelta al calcetín con su gran eliminatoria ante el City y el buen derbi del domingo en el feudo madridista: «Justo esa exigencia del Bernabéu es buena. Muestra lo que esperan los madridistas de mí y saben que puedo dar más», explicó el joven tras el derbi, el partido que ha terminado de reconciliarle con la afición. Además del evidente bajón de forma, Huijsen también ha sufrido con las lesiones. En total, cuatro contratiempos, todos ellos musculares. Problemas en el sóleo le obligaron a parar dos partidos en octubre. En noviembre y diciembre se perdió cinco encuentros por una dolencia en el cuádriceps. Una sobrecarga le dejó fuera del primer partido de 2026 ante el Betis y, en febrero, no pudo estar a disposición en otros dos encuentros por una nueva lesión en el sóleo: «No estaba acostumbrado a esta carga de partidos», detalla su entorno. Dean es un defensa especial. Le cuesta ir al choque, donde tiene mucho margen de mejora, y sufre cuando un partido no le exige demasiado. Esa falta de actividad en encuentros en los que el rival no ataca mucho le hacen perder la concentración y sabe que ahí tiene también que trabajar ese déficit, pero de todos estos meses tan delicados, el jugador ha salido con personalidad y madurez. Y con la ayuda de la mejor pareja de baile que podía tener: « Rudiger es muy buena gente y me ayuda mucho. Creo que mezclamos bien. Se ve que hay química entre los dos y eso es bueno. Porque eso se tiene o no se tiene», explica el internacional español. Esta pareja de centrales, nacida de la necesidad, con Militao de baja desde hace cuatro meses y Asencio haciendo una temporada intermitente, con lesiones que tampoco le han permitido tener continuidad, es uno de los secretos de este Madrid renacido en el último mes. El 0-1 ante el Getafe fue la gota que colmó el vaso de una temporada hasta entonces horrible en la que se llegó a temer con estar fuera de la pelea por la Liga y la Champions en marzo. Y justo ha sucedido lo contrario. Un ruido que llamó la atención de Huijsen desde su aterrizaje en la capital de España. Sobre todo cuando el equipo jugaba bien y estaba por encima del Barcelona: «Una cosa es verlo desde fuera y otra vivirlo desde dentro», cuenta su entorno. Huijsen estaba encantado con lo que le pedía Xabi, lo que no quiere decir que no lo esté también con Arbeloa. Siempre vio el plan de juego de Alonso con buenos ojos, pero también siempre fue consciente del club al que había llegado. Sin resultados, no había proyecto. Sin 'feeling' entre plantilla y entrenador, tampoco: «Somos un equipo nuevo. Y yo me incluyo en este cambio. Me considero un refuerzo y ahora sí estamos dando el nivel que se nos pedía, y hay esa química y ese compromiso con el cambio de entrenador». Huijsen reconoció tras el 3-2 al Atlético que ha sufrido bajones esta temporada, pero que los ha aceptado con la naturalidad que hay que hacerlo en su profesión. Un chico 'chill', como él mismo se autodefine, que pestañea por pocas cosas. También cuando le pedían a De la Fuente que no le llevara a esta convocatoria, y sí a Pubill y Eric García, e incluso le dejaban ya fuera de la quiniela del Mundial. Nada de esto ha sucedido. Así ha sido el viaje de ida y vuelta de Dean Huijsen.