Uber acaba de mover un par de fichas en una de las carreras tecnológicas más importantes del transporte. La compañía ha anunciado una alianza con Pony.ai y Verne para lanzar en Zagreb, Croacia, lo que presentan como el primer servicio comercial de robotaxis en Europa. La fórmula es clara: Uber pone la red de usuarios y la plataforma, Pony.ai aporta la conducción autónoma y Verne se encargará de la flota y de la operativa diaria.El proyecto ya no está en fase de “ser una simple idea”. Las pruebas en la vía pública ya han comenzado en Zagreb y las tres compañías hablan de una expansión posterior a otras ciudades europeas, con la ambición de escalar hasta miles de vehículos en los próximos años.Zagreb será el primer laboratorio real de Uber para los robotaxis en EuropaLa elección de Croacia no es casual. Verne tiene allí su base, y la colaboración permite a Uber entrar en el mercado europeo autónomo sin tener que construir toda la operación desde cero. Los coches que ya están validándose en la calle son unidades Arcfox Alpha T5 Robotaxi equipadas con la séptima generación del sistema de Pony.ai.El movimiento también sirve para entender mejor la estrategia actual de Uber. La empresa lleva tiempo tejiendo acuerdos con compañías de conducción autónoma para evitar quedarse fuera si el negocio del taxi tradicional empieza a perder peso frente a los vehículos sin conductor. En otras palabras, Uber quiere seguir siendo la puerta de entrada, aunque quien conduzca ya no sea una persona.Europa se prepara para una nueva batalla del transporte urbanoLa llegada de este servicio no se producirá en un terreno vacío. Waymo ya anunció su intención de lanzar en Londres un servicio de robotaxis en 2026, mientras que Volkswagen y su filial MOIA también siguen avanzando en Alemania con sus propias soluciones de movilidad autónoma.Eso convierte esta alianza en algo más que una simple prueba tecnológica. Es un claro intento de ganar posición antes que los demás en una Europa que, hasta ahora, iba bastante por detrás de Estados Unidos y China en este terreno. De hecho, no hace mucho ya contábamos cómo Waymo quiere convertirse en un competidor muy serio del taxi, Uber y el transporte público en su salto al continente. Ahora Uber responde moviéndose antes en otra dirección.Ante esto, quedan muchas preguntas abiertas, sobre todo en regulación, despliegue real y aceptación del público. Pero el mensaje en sí ya es evidente: la guerra del robotaxi en Europa acaba de entrar en una fase mucho más seria, y Uber no quiere verla desde las gradas.