Abandonada por una empleada de Ikea: la herida que Paz Padilla no es capaz de sanar

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Esta es la herida que Paz Padilla no ha logrado cicatrizar: cuando su exmarido Albert Ferrer se marchó de casa tras el nacimiento de su hija y la cambió por una empleada de Ikea. Así lo ha desvelado la propia presentadora de televisión y humorista durante un coloquio celebrado en el Club Siglo XXI a pocos días de publicar su libro 'Alzar el duelo: Cómo seguir viviendo para superar la ausencia y recuperar la calma'. La humorista, de 56 años, no suele tener problemas para contar públicamente muchas cosas de su vida y de sus sentimientos, lo cual también le ha supuesto algunas polémicas en las redes e insultos varios. Ahora lo que ha tratado Paz Padilla es cómo se sintió tras ser abandonada por Albert Ferrer y la razón de su separación con su exmarido, algo de lo que ha hablado como nunca antes. Era tarde de confesiones y Paz Padilla ha comenzado refiriéndose a algunas de las pérdidas más profundas de su vida, entre ellas la muerte de su marido Antonio a causa de un tumor cerebral, ocurrido en julio de 2020. A él le dedica numerosas páginas en su nuevo libro y ha dicho. «La vida es duelo. No es solo al despedir a un ser querido, sino, por ejemplo, que mi hija se case también lo es». La charla continuaba grave hasta que ha aparecido el tema de la separación del padre de su hija Ana Ferrer. Entonces ha sido cuando ha mezclado drama y humor para explicar aquel suceso que tanto marcaría su vida. «Yo pensé: este va a volver. Y hacía como que no pasaba nada. Dije: 'Tendrá una crisis de identidad. Enseguida volverá, ya verás'. Hasta que un día me llega mi hermana Sol y me dice: 'No va a volver'». Aquel fue un baño de realidad. Su hermana le comunicó: «Se ha ido a vivir con una que trabaja en Ikea». Paz Padilla se quedó con la boca abierta. «Imaginaos lo que a mí me entró por la cabeza. Digo: '¿Qué me ha dejado a mí por una de Ikea?›», ha dicho antes de matizar rápidamente: «A ver, pobrecita, que no tiene nada de culpa». Y ha añadido: «Yo decía: 'Por favor, que yo ya soy Paz Padilla, que yo tengo nombre'. Y mi hermana: 'Sí, pues tú serás más Paz Padilla, pero ella seguro que monta las estanterías de Strumber mejor que tú'. Sí. Y fui consciente de que ya las cosas habían cambiado», ha resumido con cierta melancolía. Fue en mayo pasado cuando paz Padilla también se refirió a su primer gran amor y su abandono en su paso por 'Y ahora Sonsoles'. «Hoy le llamo 'El Tornado' porque se llevó la casa y el coche», dijo entonces entre risas contenidas. Y ya más en serio matizó. «Me enamoré de él locamente. A los dos o tres meses ya estaba embarazada. Fue una gran locura porque no medí las consecuencias de comenzar tan pronto una familia». Paz Padilla se llevó un gran desengaño que la tuvo «siete meses llorando», un abandono que «no quería que nadie lo supiera». Aquel fue un golpe que sin embargo le sirvió para sacar lo mejor de ella. «Cuando yo tenía el alma rota y salía al escenario a hacer reír, al terminar me decía: 'Él no te quiere, pero tú vales mucho'. El público me ayudó», explicaba. Y con Albert Ferrer fuera de su vida, Paz padilla asumiría en solitario la crianza de Ana, quien hoy es la mayor de sus devociones.