La película más loca del año mezcla mafiosos, viajes en el tiempo y funciona mejor de lo que esperas

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Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.comViajes en el tiempo, mafiosos con mala leche y decisiones que pesan más que una bala: así se presenta Mike y Nick y Nick y Alice, una de esas películas que no sabes muy bien cómo clasificar… pero sí cómo disfrutar.Porque lo que empieza como un thriller criminal bastante clásico termina convirtiéndose en una locura de ciencia ficción con alma de comedia gamberra y corazón inesperadamente sincero.Y lo mejor de todo es que funciona mucho mejor de lo que su premisa absurda podría hacer pensar.Un cóctel imposible que sorprendentemente encajaLa propuesta de BenDavid Grabinski juega con fuego desde el minuto uno, mezclando mafia, triángulos amorosos, viajes temporales y un tono que salta entre la acción desatada y la comedia más descarada sin pedir permiso. Sobre el papel suena a caos, pero la película encuentra una forma bastante elegante de sostener ese equilibrio sin que todo se venga abajo.La historia arranca con un esquema muy reconocible dentro del cine criminal. Mike, interpretado por James Marsden, es ese tipo que quiere salir del negocio antes de que sea demasiado tarde, mientras Nick, al que da vida Vince Vaughn, representa justo lo contrario, un personaje atrapado en sus decisiones y en su propia forma de entender el mundo. Entre ambos aparece Alice, con Eiza González aportando presencia y magnetismo a un personaje que sirve como eje emocional del conflicto.Todo parece encajar dentro de un thriller de traiciones, ajustes de cuentas y decisiones equivocadas… hasta que aparece la máquina del tiempo y la película decide romper cualquier expectativa.Cuando el pasado se convierte en el enemigo más peligrosoEl gran giro de Mike y Nick y Nick y Alice no está solo en su elemento de ciencia ficción, sino en cómo lo utiliza para hablar de algo mucho más humano: el arrepentimiento. La llegada de un Nick del futuro que intenta evitar el peor error de su vida introduce una dinámica tan absurda como fascinante, porque convierte el conflicto en algo interno y externo al mismo tiempo.Vince Vaughn se luce especialmente aquí, construyendo dos versiones del mismo personaje que se sienten completamente distintas. El Nick del presente es impulsivo, agresivo y dominado por sus emociones, mientras que su versión futura arrastra el peso de lo que ya ha vivido, moviéndose con una calma que esconde culpa y desesperación.Ese contraste es uno de los grandes aciertos de la película, porque le da una profundidad inesperada a una historia que podría haberse quedado en simple entretenimiento sin más recorrido.Acción con personalidad y comedia que no se siente forzadaUno de los mayores logros de la película es que nunca pierde su identidad en medio del caos de géneros. Grabinski demuestra tener bastante control sobre las escenas de acción, con coreografías que sorprenden por su claridad y su energía, especialmente en los enfrentamientos entre Mike y Nick, que combinan brutalidad con un punto casi cómico.La película se permite ser exagerada, incluso absurda en algunos momentos, pero evita caer en la parodia fácil. El humor funciona porque nace de los personajes y de sus interacciones, no de la necesidad de encadenar chistes constantemente. Hay diálogos que parecen improvisados, situaciones que rozan lo ridículo y referencias culturales que no siempre buscan ser entendidas por todo el mundo, pero que aportan una personalidad muy concreta al conjunto.Ese aire despreocupado, casi ochentero, es parte de su encanto. No intenta gustar a todos, y precisamente por eso resulta tan refrescante dentro de un panorama donde muchas comedias parecen cortadas por el mismo patrón.Un reparto que eleva el material por encima de sus límitesSi la película funciona es, en gran parte, gracias a su reparto. James Marsden demuestra una vez más que tiene un timing cómico infravalorado, moviéndose con naturalidad entre la acción y el humor, mientras que Vince Vaughn encuentra aquí uno de sus trabajos más interesantes en años, especialmente por el reto de interpretar dos versiones del mismo personaje sin caer en la caricatura.Eiza González aporta presencia y carisma, aunque el guion no siempre le da todo el espacio que podría tener, algo que se nota especialmente en los momentos en los que la historia se centra más en los conflictos masculinos que en desarrollar su personaje.A su alrededor, secundarios como Keith David o Jimmy Tatro elevan cada escena en la que aparecen, aportando ese punto de locura que termina de definir el tono de la película. Son personajes exagerados, casi caricaturescos, pero encajan perfectamente dentro del universo que plantea la historia.Entre el exceso y la irregularidad: cuando la ambición juega en contraNo todo funciona con la misma precisión. La película tiene momentos en los que parece querer abarcar demasiado, acumulando ideas, referencias y subtramas que no siempre terminan de desarrollarse con la misma fuerza. Esa sensación de estar viendo varias películas a la vez puede jugar tanto a favor como en contra, dependiendo del momento.Hay tramos donde el ritmo se resiente ligeramente, especialmente cuando la historia intenta profundizar en sus personajes sin terminar de encontrar el equilibrio entre emoción y espectáculo. Algunas decisiones narrativas se sienten más impulsivas que orgánicas, como si la película prefiriera avanzar a toda velocidad antes que detenerse a explorar ciertas ideas con más calma.Aun así, incluso en sus momentos más irregulares, mantiene una energía que evita que se vuelva aburrida o predecible.Una rareza dentro del cine actual que merece ser descubiertaLo que realmente define a Mike y Nick y Nick y Alice es su personalidad. No es una película perfecta ni pretende serlo, pero sí es una de esas propuestas que se sienten diferentes dentro del panorama actual, donde muchas producciones parecen diseñadas para no arriesgar.Aquí hay riesgo, hay exceso y hay una voluntad clara de hacer algo distinto, aunque eso implique no acertar siempre. Y en un contexto donde la mayoría de comedias de acción parecen intercambiables, eso ya es un valor en sí mismo.Su estreno en streaming puede jugar en su contra, porque es el tipo de película que se disfrutaría mucho más en una sala llena de gente reaccionando al mismo tiempo, pero también le da la oportunidad de encontrar su público poco a poco, como esas joyas que se descubren casi por casualidad.Una locura imperfecta que merece la penaMike y Nick y Nick y Alice es una mezcla imposible que, contra todo pronóstico, consigue funcionar gracias a su energía, su reparto y su capacidad para no tomarse demasiado en serio sin perder del todo el peso emocional de su historia.No reinventa el género ni busca hacerlo, pero sí recupera una forma de hacer cine más libre, más juguetona y menos preocupada por encajar en moldes. Y solo por eso, ya merece que le des una oportunidad.Si te gusta descubrir películas diferentes antes que nadie y no perderte ninguna sorpresa del cine y las series, síguenos en Google News y mantente al día con todo lo que merece la pena ver. No te pierdas el estreno en Disney + el próximo 27 de marzo. Suscríbete en este enlace.Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com