No haría falta una guerra, una pandemia ni un desastre natural para acabar con la humanidad. Bastaría con algo mucho más silencioso: que dejáramos de tener hijos desde hoy mismo

Wait 5 sec.

Puede parecer un experimento mental, pero los demógrafos ya lo han estudiado con modelos bastante precisos. Si los nacimientos se detuvieran de golpe, el impacto no sería inmediato, pero sí devastador: en pocas décadas, la sociedad empezaría a desmoronarse hasta cruzar un punto sin retorno.