Empieza megaobra en el norte de Bogotá con inversión de más de $1,8 billones: así impactará la movilidad. FOTO. Alcaldía de BogotáLas grandes obras viales en Bogotá siempre generan una mezcla de expectativa y preocupación entre los ciudadanos. Por un lado, representan la posibilidad de mejorar tiempos de desplazamiento, reducir trancones históricos y modernizar la infraestructura de la ciudad. Lea también: Así avanza la megaobra del Metro de Bogotá; siguen llegando trenes de la Línea 1 Pero, al mismo tiempo, implican meses —e incluso años— de cambios en la movilidad, desvíos, congestión y ajustes en la rutina diaria de miles de personas que dependen de estos corredores clave. Precisamente, esta semana se confirmó el inicio de un megaproyecto en la carrera Séptima, un corredor que atraviesa buena parte del nororiente de la ciudad y que, históricamente, ha sido sinónimo de congestión, pero también de proyectos que prometen cambiar la movilidad. Arranca la obra en la Séptima: primeros trabajos y cronograma El Distrito inició oficialmente la construcción del Corredor Carrera Séptima en su tramo norte, entre las calles 99 y 200, un proyecto que supera los $1,85 billones de inversión y que había sido adjudicado desde diciembre de 2023. Las primeras intervenciones se concentran entre las calles 119 y 121, en sentido norte-sur, donde arrancaron actividades preliminares como la prospección arqueológica, requisito obligatorio antes de cualquier excavación. Este proceso dará paso a la construcción de los primeros 250 metros del carril exclusivo para TransMilenio, marcando el inicio físico de la obra en uno de los puntos más sensibles del corredor. El director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Orlando Molano, confirmó el arranque del proyecto y su alcance: “Arranca el Corredor Carrera Séptima, entre las calles 99 y 200… ya arranca la construcción de los tres grupos: el primer grupo de la 99 a la 127; el segundo, de la 127 a la 183, y el tercero, de la 183 a la 200”. Cómo será la obra en la carrera séptima: tres frentes y nuevas tecnologías para BogotáEl proyecto está dividido en tres grandes tramos: de la calle 99 a la 127, de la 127 a la 183 y de la 183 a la 200, incluyendo el desarrollo de un patio-portal en el extremo norte. En paralelo, se implementarán tecnologías como el “pipe jacking”, una técnica de tunelación que permitirá avanzar en ciertos sectores con menor afectación superficial y tiempos de ejecución más eficientes. Además, en los días siguientes al inicio, se abrirán nuevos frentes de obra, incluyendo intervenciones frente a la Fundación Santa Fe y en el tramo entre las calles 99 y 102. Uno de los principales focos de atención es cómo se verá afectada la movilidad durante la ejecución. Según el IDU, se garantizarán dos carriles habilitados para vehículos mixtos durante toda la obra, incluso en los tramos intervenidos. “Muy importante recordarle a la ciudadanía que vamos a garantizar los dos carriles para los vehículos mixtos en todo momento”, explicó Molano. Sin embargo, sí habrá cambios en la operación habitual. Algunos paraderos serán reubicados temporalmente, como el ubicado en la calle 123, que se trasladará unos 100 metros al norte. El alcance del proyecto va mucho más allá de la intervención inicial. La obra contempla la transformación completa de 11,56 kilómetros del corredor, con una nueva configuración que incluirá cuatro carriles para tráfico mixto y dos carriles exclusivos para TransMilenio. También se construirán 14 estaciones y un patio-portal de más de 80.000 m², que permitirá operar una flota superior a 150 buses eléctricos, alineando el proyecto con la estrategia de movilidad sostenible de la ciudad. Uno de los objetivos clave es eliminar los cuellos de botella en el extremo norte, especialmente entre las calles 183 y 200, donde actualmente confluyen diferentes tipos de tráfico en una infraestructura limitada. Puede interesarle: Colombia incorpora tecnología inédita para evitar fallas en su sistema eléctricoEl proyecto también tiene un fuerte componente urbano y ambiental. Se duplicará el espacio público, pasando de cerca de 200.000 m² a casi 400.000 m², con nuevas zonas verdes, andenes y espacios peatonales. Además, se construirán 11,56 kilómetros de ciclorruta continua, conectada con otros corredores estratégicos como las calles 100, 170 y 183. En términos ambientales, se trasladarán 600 árboles, se reemplazarán 1.500 y se plantarán más de 4.000 nuevos, junto con la instalación de cerca de 400 Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) para mitigar inundaciones. El corredor beneficiará a cerca de 133.000 usuarios de transporte público y permitirá una operación más eficiente gracias a la incorporación de buses eléctricos. También se integrará con otros proyectos clave de la ciudad, como Accesos Norte II, la avenida El Polo y la troncal de la avenida 68, fortaleciendo la conectividad del sistema de transporte. Además, se implementarán 45 pasos seguros semaforizados, mejorando la seguridad vial en el corredor. Durante la actual administración se realizaron ajustes importantes para mitigar riesgos y optimizar la ejecución. Entre ellos, la extensión de la etapa de preconstrucción a casi dos años para completar trámites, permisos y coordinación con servicios públicos. También se redujo el número de talas previstas, se ajustaron las especies de árboles a plantar y se modificaron diseños de estaciones para mejorar la seguridad y reducir la evasión. Lea también: Alerta en Bogotá por millonarias irregularidades en estas obras viales Cabe recordar que este proyecto corresponde al tramo 3 del corredor. Los tramos entre las calles 24 y 99 fueron suspendidos tras evaluarse su impacto en una ciudad con múltiples frentes de obra simultáneos, como el Metro de Bogotá y la avenida 68.