Los argentinos se miran otra vez este martes frente al espejo de su historia más trágica. Un 24 de marzo, pero hace medio siglo, era derrocado un Gobierno surgido de las urnas. No fue, sin embargo, un golpe de Estado como los de 1930, 1943, 1955 y 1966. El Proceso de Reorganización Nacional puso en marcha una maquinaria sangrienta que cambió la configuración del país sudamericano. Las masivas movilizaciones en la ciudad de Buenos Aires y otros centros urbanos de importancia para reclamar, como si el tiempo no hubiera pasado, "memoria, verdad y justicia" se despliegan por estas horas no solo como un recordatorio de que el olvido es imposible sino como una respuesta colectiva a un Gobierno que, por primera vez desde la recuperación de las instituciones democráticas, se ha empecinado en banalizar el horror. Javier Milei ha logrado el milagro de que por primera vez desde que un 24 de marzo es un día no laborable, y de "reflexión" marchen juntos todos los partidos políticos, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y el sindicalismo. Desde 2006, las procesiones sectoriales se turnaban en el espacio público por rencillas internas. Las provocaciones del ultraderechista, desde "van a correr, zurdos" a discutir el número de desapariciones perpetradas por la dictadura militar, facilitaron una unidad de emergencia en la calle. Todos convergerán en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo.Seguir leyendo....