Hay quienes hoy en día se asombran de que todavía se alcen algunas voces para no permitir el acceso de las mujeres a la nómina de su cofradía, como ha ocurrido estos últimos días en Sagunto. Como si la presencia femenina en nuestras corporaciones fuese una novedad incómoda, una concesión arrancada a la fuerza o una herida abierta en el