En unas horas, Arianne Betancourt tendrá enfrente a una de las culpables de que su padre esté encerrado en el centro de detención para migrantes Alligator Alcatraz, de Florida. Es la tarde del 2 de marzo y Arianne sube a un vuelo de la aerolínea American Airlines, en Miami. Luego aterriza en Washington, sale del aeropuerto, se dirige al centro comercial de Pentagon City y localiza la tienda de Macy’s. Busca ropa que “resalte”, no quiere ir “vestida de luto”. “Si me sacan del lugar, que la gente sepa que fue a mí a quien arrastraron porque no podía quedarme callada”. Elige un pantalón y una chaqueta color rosa, paga por el conjunto y se va al hotel. Está casi lista para mirar a los ojos a Kristi Noem, la entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien comparecerá al día siguiente en una audiencia ante el Comité Judicial del Senado que acabará en su despido.Seguir leyendo