Sonita Kamara está de parto, pero surge una complicación que puede ser mortal. El bebé no puede atravesar el canal del parto a pesar de las fuertes contracciones. La trasladan de urgencia al gran hospital materno-infantil de Sierra Leona. “Si no operamos en 30 minutos, el bebé podría morir”, sentencia la Dra. Rosetta Cole, la jefa de ginecología, mientras se prepara para realizar una cesárea de urgencia. Pero la operación no puede comenzar. El hospital se ha quedado sin material quirúrgico básico: suturas, anestésicos y líquidos intravenosos. La familia de Kamara corre a la ciudad para buscarlos en farmacias. Seguir leyendo