Blanca Hervás: «Mi padre y mi madre se pelean por ver de quién es el gen»

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Es la elegancia blanca. La nueva imagen del atletismo no solo corre rápido: corre bonito. Desliza sus zancadas por el tartán con una soltura natural, poco frecuente en el atletismo moderno, donde prima la potencia bruta sobre la estética del gesto. Alta, estilizada, con una zancada larga y fluida que recuerda a las grandes esprinters de otros tiempos, Blanca Hervás, madrileña de Majadahonda (23 años), se ha convertido, casi sin buscarlo, en una de las imágenes más seductoras del nuevo deporte español. Hervás ha regresado de Polonia con dos metales colgados al cuello y la certeza de haber encontrado, por fin, su verdadero lugar en el deporte. Porque su camino no ha sido un esprint recto. Tras una experiencia universitaria en Estados Unidos que le enfrió la pasión y la llenó de dudas , el regreso a Madrid y el reencuentro con su entrenador de siempre, Julio Rifaterra, han obrado la transformación. Bajo la dirección del exsaltador aragonés, aquella joven que compaginaba un trabajo como 'product manager' ha dejado de ver el atletismo como una obligación para redescubrirlo como lo que siempre fue: una vocación. Hoy, Blanca encarna la madurez serena de quien ha sabido recomponerse. Discreta fuera de la pista, elegante sobre ella, conversa con naturalidad, disfruta hablando, sobre un presente que ya huele a futuro prometedor. En la conversación con ABC, realizada por videoconferencia, la velocista de New Balance repasa su explosión reciente, el valor de disfrutar el día a día y los sueños que aún están por escribir en una temporada que se presenta apasionante y comenzará en los Mundiales de relevos de Botsuana el 2 de mayo. ¿Cómo se encuentra, cómo ha asimilado las dos medallas del pasado fin de semana? Pues muy bien, me encuentro sorprendentemente bien. Después de las cinco carreras de 400 metros me sigo encontrando superbien muscularmente. Mi entrenador me decía: «No sé qué hemos hecho para que estés tan bien». Estoy con el subidón. Ha desarrollado una inteligencia para saber cuándo atacar ¿no? Se vio en el relevo femenino, cuando decidió esperar antes de atacar a la polaca… Sí, con la experiencia de los relevos que voy haciendo, pues me voy conociendo mejor. Estoy acabando fuerte los relevos porque llevo 300 metros detrás de alguien y a ritmos que no me cuestan nada. Si en los primeros metros me peleara, luego lo pago al final. Esto es experiencia. Me dije: «Son ya cinco carreras, quédate aquí, quieta, cuarta de momento y luego la paso». Y al final adelanté a Polonia y bronce. ¿Llegó a pensar que cinco carreras serían demasiadas? Siempre confié en que iba a aguantar bien. Y mi entrenador me dijo que sí, que adelante, que estaba preparada. Tiene un físico superdotado. ¿Hay algo de genética ahí? ¡Uy! Este es un tema que desata guerras familiares entre la parte de mi padre y la de mi madre. Se pelean por ver de quién es el gen. Deportistas profesionales no ha habido nunca en mi familia, pero es verdad que mi padre ha jugado al fútbol toda la vida y corrió muchísimo. Es muy coordinado… y dice que el gen es suyo. Es verdad que me veo muy reflejada en él. Pero también es cierto que por la parte de mi madre tengo tíos que hicieron atletismo. O sea que lo dejamos en empate, para que no se enfade nadie. Su prueba, los 400 metros, es una especialidad muy temida y hasta odiada por los atletas, se pasa mal, mucho sufrimiento muscular, dolor de piernas, pájaras… ¿Cómo lleva esto? Las atletas de 400 metros sabemos que vamos 'al corredor de la muerte', (risas). Vas a morir sí o sí. Hay muchos nervios antes de salir a la pista. Pero ahora lo llevo mucho mejor: los metros finales no me cuestan y acabo muy fuerte. La ironía es que ése fue justamente mi punto débil durante mucho tiempo. Hacía un gran 300 y en la recta final 'me clavaba', era algo agónico, moría siempre. Lo odiaba. Creo que ahora he encontrado la forma de enfrentarme a la distancia. De todos modos, la pájara siempre va a estar ahí y convives con ella. Quizá ahora acaba mejor las carreras por los avances tecnológicos, nutricionales… Sí, las zapatillas han mejorado mucho. Y tomo los suplementos que me indica mi nutricionista, aunque ella me dice «esto no es magia, si no estás bien, no vale para nada». Es una suma de todo, buenos entrenamientos, buenos descansos, zapatillas, suplementos… Se ha puesto de moda el bicarbonato entre la élite ¿lo toma? Yo no. Me gustaría probarlo porque he oído cosas buenas , igual lo pruebo este verano. ¿Qué ídolos tiene? Femke Bol. Me encanta. Tanto en la parte deportiva como humana, es muy humilde, trabajadora y sencilla. Y por supuesto, Rafa Nadal. Me entusiasma el tenis y Nadal, como persona, como deportista, me gusta mucho. Me encantaría conocerlo., la verdad. Si no hiciera atletismo ¿en qué deporte le gustaría competir? Eso lo tengo claro, esquí y tenis. He practicado los dos y me encantan. ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre? Tengo poco tiempo libre. No sé, me gusta desconectar, estar con mi familia, juntarme con mis amigas, comerme un buen cocido, irme a merendar con mi novio… soy muy sencilla. Este fin de semana me voy a ir al campo. Me gusta la montaña, pero no es muy compatible con la competición. Dentro de poco vienen los Mundiales de relevos, una prueba muy importante. ¿Qué objetivos tienen? No tengo ni idea, el año pasado fuimos primeras, no sé, me gustaría que estuviéramos entre las mejores. Este verano son los Europeos ¿ve posible allí un oro en el 4x400 femenino? Soñamos siempre, pero es que el nivel de Europa es brutal, altísimo. Y en verano los equipos van con todo. Por otro lado, nuestra selección está muy fuerte. Una medalla en Birmingham sería increíble. Antes la número uno española era Paula Sevilla. Ahora es usted… Yo a Paula la admiro muchísimo, es mayor que yo y lo que hizo el año pasado fue increíble. Yo no me veo como la mejor, simplemente en este Nacional la he ganado yo. Ella me decía en Polonia que no era la misma Paula del año pasado y yo le decía: «pero tía, ¿cómo puedes decir eso?». Yo confío mucho en ella. Está más presente que nunca. Nunca ha fallado. El récord de España de Sandra Myers va a cumplir 35 años. ¿se plantea batirlo? ¡Hombre, claro! ¡Pensar, pensamos de todo! Son palabras mayores. Es muy, muy duro, pero ojalá en un futuro. Este año no lo veo. El sueño de mi vida deportiva es bajar de 50 segundos. Nunca lo imaginé. Poco a poco. De joven solía competir con Salma Paralluelo. ¿Le habría gustado que estuviera en este cuarteto de relevos? Bueno, ojalá, claro que sí. Pero yo entiendo su decisión. A ella le gustaba mucho el atletismo, pero el fútbol le ha abierto muchas puertas. Yo la entiendo. Ya no coincidimos pero le guardo muchísimo cariño ¿Qué hay que mejorar en el atletismo español? Estamos creciendo mucho y hay más afición. Quizá faltan becas para las jóvenes promesas. Pero no me refiero a los que son campeones de España sub18 o han ido a la selección española junior. Me refiero justo a los que no han alcanzado aún ese nivel pero tienen talento y muestran maneras. Son ésos los que necesitan ayudas, atletas con potencial pero de familias humildes. Hay niños que dejan el atletismo porque no tienen dinero. Ahora le llueven a usted las ayudas y contratos: Federación, New Balance, Toyota, UCAM, Amix, Aquadeus… Sí, pero lo curioso es que sigo sin verme aún como una atleta profesional. Es raro. ¡Yo me veo como una persona normal, que debería ir a trabajar! Pero por otro lado, tienes que creértelo, apostar por esto y exprimir los pocos años que tenemos de vida deportiva a tope. ¿Cuáles son los entrenamientos que menos le gustan? Los largos: 500 o 600 metros. Esas dos palabras … ¡me quiero morir! ¿No se ve dando el salto de Femke Bol, al 800…? No, ni de broma. Es un ritmo falso e incómodo para mí. Si cambiara me iría al 200. ¿Le gusta el trabajo de pesas? Tengo que ir con cuidado porque a veces me duele la espalda. La cargada la hago bien, pero en sentadilla no me veo tan fuerte. También es verdad que mi entrenador cree que no es tan necesario meterte 200 kilos en sentadilla y reventarte la espalda… metemos menos peso y más rápido. Pero es verdad que tengo bastante fuerza a pesar de mi aspecto. ¿Come bien, de todo? Odio la verdura, ja, ja, ja. Tengo que comerla pero no me gusta. El brócoli, la coliflor… ¡no puedo ni acercarme! Por otro lado, me encanta el cocido, es mi comida favorita. Y las croquetas. ¿Se cuida? Sí, muchas veces tomo agua, zumos. Pero sin ser una obsesa. Si un fin de semana no compito, puedo tomarme un vino: hay que vivir también. Cuando se retire ¿se ve en el mundo del atletismo? Como entrenadora no me veo. Pero quizá en un trabajo relacionado con el deporte sí me puedo ver, quizá en una empresa, en patrocinios. La comunicación me gusta. Aunque quizá hablo demasiado, ja, ja, ja.