Genio y figura, Esperanza Aguirre Gil de Biedma (Madrid, 1952) cumple años, pero no pierde un ápice de su rapidez, su olfato político y su simpatía. Liberal sin complejos, atrevida y siempre políticamente incorrecta, recibe a EL PERIÓDICO en su casa, en pleno centro de Madrid. La conversación discurre -interrumpida por dos llamadas de diferentes personalidades del Partido Popular- entre recuerdos de toda su vida política en su enorme patio interior, un remanso de paz a escasos metros de la bulliciosa Gran Vía madrileña. Los distintos directores de Comunicación del PP temblaban cada vez que hablaba. Y es que Aguirre nunca tuvo pelos en la lengua y se expresa con enorme libertad. La libertad que da haberlo sido todo y no tener ya más ambiciones que seguir estando al tanto y en contacto con casi todos.Seguir leyendo....