La guerra en Oriente Próximo que Donald Trump ve “casi terminada” no deja de extenderse. Un mes después de su inicio por EE UU e Israel (con una oleada de bombardeos en la que mataron al líder supremo, Ali Jameneí, y otros líderes iraníes), suma desde este sábado un nuevo actor: los rebeldes hutíes de Yemen. La milicia, apoyada por Irán, pero independente en su toma de decisiones, ha lanzado su primer ataque del conflicto contra Israel. Aunque sus proyectiles y drones abren otro frente (en 2025 quedó como única milicia que disparaba en represalia por las matanzas en Gaza), importa más su capacidad de, una vez más, impedir el paso de buques de mercancías por otro importante corredor marítimo, el estrecho de Bab al Mandeb, que se sumaría al bloqueo iraní a Ormuz.Seguir leyendo