A medida que ha crecido la importancia del entorno digital y de la información y los servicios que alberga, también han aumentado el riesgo de sufrir ciberataques y sus consecuencias. Estas últimas, hasta el punto de suponer hoy en día un escenario que puede mover cifras que situarían su actividad como la tercera economía a nivel mundial. Pese a que hay quienes se niegan a pagar a los delincuentes, lo habitual es afrontar el pago y tratar de restablecer el funcionamiento de los sistemas, aunque ello suponga un coste económico destacado y que no hace sino aumentar con el impulso que ofrecen las herramientas de inteligencia artificial y el crecimiento y perfeccionamiento de vías para actuar por parte de los hackers.Así se desprende del informe realizado por la empresa Munich Re, una de las más importantes a nivel global en reaseguros, recogido por la Agencia France Presse. En el estudio, la compañía alemana evalúa cómo el uso de inteligencia artificial está haciendo que los ciberataques sean más peligrosos y que su eficacia, y por tanto los rescates que piden los delincuentes digitales a la hora de actuar, vayan en aumento. Los delitos en línea elevan su impacto económicoA través de herramientas impulsadas por IA, y ahora también con un nuevo factor de exposición a riesgo como los agentes autónomos, los ataques en línea están alcanzando un grado de sofisticación que exige trabajo adicional a las empresas a la hora de establecer mecanismos de ciberseguridad. De no ser así, la cifra de pérdidas que se estima a causa del cibercrimen apunta a escalar hasta los 14.000 millones de dólares en 2028 a tenor de los datos de la firma de análisis de mercado Statista.Más allá va el volumen financiero que mueven los ciberataques y las cifras que se pagan en rescates, que según refleja el informe de la multinacional alemana Munich Re colocaría al cibercrimen como la tercera economía mundial, solo por detrás de Estados Unidos y China.La inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza como una herramienta destinada a mejorar la productividad, también la de quienes se dedican a entorpecer, secuestrar y robar sistemas e información ajenos para obtener un lucro de ello. La reaseguradora Munich Re destaca los avances en prácticas como los correos de phishing o la creación de identidades falsas mediante herramientas generativas, ámbitos en los que la presencia de la IA ha añadido un nuevo nivel de riesgo al modo de actuación de los ciberdelincuentes.Sector público y privado amenazados ante la proliferación de ciberataquesLos tiempos han cambiado y lo que antes requería tiempo y conocimientos técnicos ahora permite automatizar ataques complejos, encontrar vulnerabilidades de manera más directa y propagar mucho más el efecto de los ataques, haciendo que lleguen a más particulares o empresas. "La automatización ahora desempeña un papel fundamental", destacó Martin Kreuzer, jefe de riesgos cibernéticos de Munich Re.De manera concreta, el foco sigue sobre los ataques tipo ramsonware, aquellos que secuestran los sistemas y que permiten a los hackers exigir un rescate para liberarlo. Se trata de un tipo de ataque que aumentó el pasado año en un 50% y que este año mantiene un ritmo similar en el primer trimestre. Tampoco se quedan atrás las ofensivas en las que están implicados actores estatales, en un contexto geopolítico de creciente tensión.El fin de quienes idearon las primeras redes neuronales que han ido derivando y evolucionando hasta dar con la inteligencia artificial tal como la conocemos hoy no tenía esta vertiente como objetivo. La IA está cambiando las reglas del juego haciendo que los ciberataques sean más sofisticados y accesibles. Ahora, le toca mover ficha a las empresas y gobiernos, obligados a aprovechar esa misma tecnología en aras de proteger sus intereses y los de sus clientes y ciudadanos.