Olivia Smart, inglesa de Sheffield, una vez acabado el programa libre y callados los tambores de la banda sonora de Dune II, se ponía las manos en la cara. Estaba intentando no llorar, pero a duras penas lo conseguía. Su compañero, Tim Dieck, alemán de Dortmund, militar que no ejerce, reía mientras esquivaba algún que otro peluche lanzado desde la grada. Estaban convencidos ambos de que, a pesar de no conseguir medalla, habían roto fronteras para España, país al que representan tras ser nacionalizados por carta de naturaleza. Smart y Dieck completaron tanto su mejor actuación de siempre (206.37) como la de cualquier pareja que antes hubiera representado a España en un Mundial. Su botín, un quinto puesto.Seguir leyendo....