Anduril desata producción masiva de drones Fury: 150 unidades al año

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La carrera por fabricar drones de combate en grandes cantidades acaba de dar un salto en Estados Unidos. Anduril, la empresa fundada por Palmer Luckey —el mismo que creó Oculus Rift antes de dedicarse a la industria de defensa—, ha comenzado a producir en serie su dron autónomo Fury en la planta Arsenal-1, situada en Columbus, Ohio. La cifra que manejan: hasta 150 aeronaves al año trabajando a tres turnos diarios.No es un número casual. El Ejército del Aire estadounidense lleva años reclamando a sus proveedores que piensen en volumen, no en prototipos de lujo. Y Anduril ha respondido construyendo una fábrica de 1.000 millones de dólares diseñada para que cada estación de trabajo sea intercambiable, sin las enormes estructuras fijas que dominan las plantas de contratistas como Lockheed Martin o Boeing.El Fury, designado YFQ-44 por la Fuerza Aérea, no es un dron cualquiera. Se trata de una aeronave de combate autónoma capaz de operar junto a cazas tripulados, y cuyo desarrollo ganó en 2024 un contrato del Pentágono en competencia directa con General Atomics. Que ahora entre en producción marca un antes y un después para una compañía nacida en Silicon Valley que apenas tiene una década de vida.Una línea pensada desde el primer tornilloLo que distingue a Arsenal-1 de otras plantas militares no es su tamaño —que también— sino su filosofía. Matt Grimm, cofundador y director de operaciones de Anduril, ha explicado a Breaking Defense que el diseño del Fury se pensó desde el primer día para ser fabricado de forma barata. Aluminio en lugar de titanio. Componentes comerciales en vez de piezas a medida. Nada de fundiciones complejas ni procesos que solo un puñado de proveedores dominan.La línea de montaje cuenta con 22 estaciones secuenciales, cada una con una carga de trabajo equilibrada. A un solo turno, cada dron permanece cinco días en cada estación. Con tres turnos de ocho horas, ese plazo se reduce a menos de dos días por puesto. Los primeros 30 operarios se formaron en California antes de trasladarse a Ohio, y la planta prevé alcanzar los 4.000 empleados cuando los siete edificios del complejo estén a pleno rendimiento.Tampoco hay grandes robots. Frente a la tendencia de automatizar al máximo —una obsesión en la que también trabajan programas europeos como el CA1—, Anduril ha optado por líneas manuales en las primeras fases de producción. La lógica es sencilla: corregir errores en un proceso manual es rápido; reprogramar una célula robotizada, no. Si un defecto aparece en la estación 8, se modifica el procedimiento esa misma tarde. John Malone, responsable de producción, lo resume con una frase que repite a su equipo: la mejor pieza es la que no existe; el mejor proceso, el que se elimina.Más que un solo modelo en la cadenaArsenal-1 no fabricará solo el Fury. Antes de que termine 2026, la planta prevé tener en marcha líneas para el Roadrunner —un dron de despegue vertical—, el Barracuda —un misil de crucero de bajo coste— y al menos una plataforma clasificada de la que no se han dado detalles. Cuatro productos diferentes bajo el mismo techo, compartiendo estaciones y personal.Esa diversificación refleja una apuesta estratégica. Washington quiere depender menos de las grandes primas —las Lockheed, Northrop y Boeing del sector— y más de empresas ágiles capaces de levantar fábricas nuevas en plazos que la industria tradicional considera imposibles. Anduril abrió su primera fábrica seria en Ohio sin haber cumplido aún los diez años como empresa. Eso, en el mundo de la defensa estadounidense, equivale a construir un rascacielos en fin de semana.La pregunta que queda en el aire es si el modelo aguantará cuando la complejidad aumente. Fabricar 150 drones al año suena contundente, pero las guerras recientes —Ucrania es el ejemplo más visible— han demostrado que los ejércitos modernos consumen munición y aeronaves a un ritmo que ningún fabricante occidental había previsto. Si Anduril logra escalar su producción sin disparar los costes, habrá demostrado que Silicon Valley puede competir con los gigantes de la defensa en su propio terreno. Si no, habrá construido la fábrica más cara de Ohio para muy poco volumen.