Durante décadas, los usuarios de Windows hemos convivido con una experiencia visual cargada de inconsistencias. Desde ventanas con estilos distintos hasta menús y pantallas de configuración que mantienen el mismo diseño de Windows 98. Esto no es casualidad, ya que, según uno de los arquitectos más influyentes en la historia de Microsoft, la compañía lleva casi cuarenta años sin una estrategia clara sobre cómo debe verse y funcionar Windows.Jeffrey Snover, creador de PowerShell, publicó en su blog por qué Windows nunca ha tenido una interfaz gráfica coherente. Snover menciona que la última vez que Microsoft tuvo idea sobre una GUI definitiva fue en 1988.En ese tiempo, el programador Charles Petzold publicó Programming Windows, un libro que explicaba de forma clara y única cómo construir aplicaciones para el sistema. Una sola API, un solo modelo mental, una sola forma de hacer las cosas. Cualquier desarrollador que quisiera crear software para Windows sabía exactamente por dónde empezar.Cuando todo apuntaba hacia un futuro brillante, Microsoft hizo lo que mejor sabe hacer en estos casos. La empresa introdujo capas y capas de complejidad con tecnologías como OLE, COM y ActiveX, todas pensadas para impresionar en conferencias más que para facilitar el trabajo real. Snover menciona que estas arquitecturas "infectaron" todos los rincones de desarrollo de Windows y complicaron las cosas a niveles insospechados.La estrategia de diseño de Windows. Imagen: Jeffrey SnoverWindows Longhorn: el principio del finMás adelante, Microsoft sorprendió al mundo al anunciar Longhorn en 2003. Esta visión incluía un subsistema de interfaz de usuario llamado WPF, el cual se basaba en vectores y utilizaba XML y la GPU para acelerarlo.El proyecto era revolucionario, pero resultó tan pesado que los mismos desarrolladores lo describían como "un cerdo" y terminaron por reiniciarlo. Snover menciona que el fracaso de Longhorn marcó un antes y un después en Microsoft y sembró desconfianza en todas las interfaces gráficas posteriores.Después de WPF, llegaron Silverlight, Metro, UWP y una larga lista de nombres que los usuarios de Windows apenas llegaron a reconocer antes de que fueran abandonados. Silverlight, por ejemplo, fue descartado no porque fallara técnicamente, sino porque un ejecutivo lo anunció en una conferencia sin avisarle al equipo que lo construía. De un día para otro, miles de desarrolladores que habían apostado por esa tecnología tuvieron que desechar su trabajo.El resultado de todo esto es visible hoy mismo en cualquier PC con Windows. El Panel de Control clásico coexiste con la aplicación Configuración moderna. Algunas ventanas del sistema tienen bordes redondeados; otras, esquinas cuadradas. Hay menús que parecen diseñados en los años noventa junto a elementos que intentan verse contemporáneos.¿Quién tiene la culpa de la interfaz gráfica de Windows?El antiguo arquitecto de Windows Server explica que detrás de este desorden no hay incompetencia técnica. Las personas que construyeron estas herramientas eran ingenieros capaces, pero el problema fue organizacional. Dos grandes equipos dentro de Microsoft, el de Windows y el de .NET, compitieron durante años con visiones distintas y ninguno logró imponer una dirección coherente, lo que se reflejó en cada versión del sistema operativo."Cada iniciativa fallida de interfaz gráfica se remonta a una de tres causas: política interna de equipo (Windows vs. .NET), un anuncio de una conferencia de desarrolladores que impulsó una apuesta prematura en la plataforma (Metro, UWP) o un giro de estrategia empresarial que dejó huérfanos a los desarrolladores sin previo aviso", mencionó Snover.Actualmente, el sistema operativo convive con más de diez formas distintas de construir una aplicación de escritorio, muchas de ellas sin soporte activo. No es que Windows tenga mal diseño en un área específica, es que nunca hubo un plan unificado que conectara todas sus partes.Seguir leyendo: Un ingeniero clave de Microsoft explica por qué la interfaz de Windows es un desastre