En una ciudad donde el billete de metro mínimo cuesta 3,50 euros y cualquier establecimiento cobra al menos cuatro euros por un café, que puedan contemplarse aún de modo gratuito los mármoles del Partenón, en el British Museum; La Venus del Espejo de Velázquez en la National Gallery; o la Ofelia del prerrafaelita John Everett Millains en la Tate Britain supone un aliciente para seguir dando una oportunidad a Londres.Seguir leyendo