El retraso del Domingo y el de ayer, en menor medida, confirman que esto está sobrepasado, que no se puede continuar esperando a que otro tome decisiones. Las cofradías tienen que dejar de competir y presumir de nazarenos porque las costuras ya están rotas. La clave está en lo contrario: hay que decrecer. Si no, nos cargamos el invento. La semana que viene es tarde para empezar a debatirlo. Cualquier incidente revienta el plan. Lo hemos visto en las dos primeras jornadas. Ayer, durante apenas 17 minutos, el castillo de naipes que es la jornada del Lunes Santo se tambaleó. El incendio en Chapineros tuvo una rápida solución con San Pablo y la Redención por Hernando Colón, gracias a que... Ver Más