Imagínate esto. Son las noches de enero en San Francisco, llevas unos tragos encima, decides tomar un Waymo para llegar a casa… y de repente, un hombre furioso empieza a golpear el vidrio con los puños. Uno tras otro. Sin parar.Eso es exactamente lo que vivió Doug Fulop, un profesional de la industria tech de 37 años. Y su historia pone sobre la mesa algo que nadie en la industria automotriz quería admitir del todo — que los autos sin conductor pueden dejar a sus pasajeros en una situación muy vulnerable.Cuando el auto no puede simplemente… arrancarUn taxista humano habría pisado el acelerador y se habría ido. Sin pensarlo dos veces.Pero el Waymo de Fulop no tiene conductor. Ninguno. El auto opera solo, con algoritmos y sensores, y eso — que en circunstancias normales es su gran ventaja — en ese momento se convirtió en su mayor limitación.El agresor golpeaba las ventanas con rabia. Alternaba entre una y otra. «Si hubiera seguido golpeando el mismo vidrio en lugar de cambiar, estoy seguro de que eventualmente lo hubiera roto», contó Fulop.El hombre, además, intentaba abrir las puertas desde afuera y amenazaba con matar a los pasajeros. Su argumento, por llamarlo de alguna forma, era que le estaban «dando dinero a un robot».Fulop y los demás llamaron al 911. También a la línea de soporte de Waymo.La respuesta de Waymo: «Estén tranquilos, las puertas están cerradas»La respuesta de la empresa fue… digamos que poco tranquilizadora. Waymo les informó que el sistema no moverá el vehículo si hay una persona cerca — es un protocolo de seguridad para no atropellar a nadie. Y que no, los pasajeros no pueden tomar el control del auto en ese tipo de situaciones.«Nos sentimos impotentes», dijo Fulop.Durante unos seis minutos — que seguramente sintieron como una hora — estuvieron atrapados ahí dentro. El miedo era real. La salida, bloqueada. Y el apoyo remoto de Waymo se limitó a asegurarles que las puertas estaban cerradas con llave.Lo que finalmente los salvó no fue la tecnología. Fueron los curiosos. Algunos transeúntes comenzaron a gritarle al agresor y eso, irónicamente, lo distrajo lo suficiente como para que el auto pudiera reanudar la marcha.¿Qué le falta a Waymo para proteger a sus usuarios?Poco después llegó la policía de San Francisco, que confirmó los hechos en un reporte oficial.Hay algo profundamente irónico en todo esto. Los autos autónomos nacieron con la promesa de ser más seguros que los humanos al volante. Y en muchos aspectos lo son — no se distraen, no beben, no corren de malas.Pero frente a la imprevisibilidad humana — la furia, el miedo, la irracionalidad — aún tienen mucho que aprender.Doug Fulop llegó a casa. Pero llegó con una pregunta que no tiene respuesta fácil aún — ¿quién protege al pasajero cuando el auto no puede protegerse a sí mismo?Fuente: The New York TimesThe post Un hombre atacó un Waymo con pasajeros adentro — y el auto no pudo hacer nada first appeared on PasionMóvil.