Tiger Woods volvió al escaparate en el peculiar torneo TGL la pasada madrugada. Golf tecnológico, se le llama. Golpear contra una pantalla en un simulador y luego cerrar el hoyo en directo, en un green construido en un pabellón. El estadounidense, que la última vez que compitió fue en este mismo torneo hace 13 meses, ejecutó solo nueve golpes en total, cuatro de los cuales fueron putts. Un par de potentes swings, un golpe de wedge que se le fue demasiado lejos y erró un putt corto que condenó a su equipo.Seguir leyendo....