Durante décadas, el famoso elefante de Lehringen y la lanza hallada junto a sus huesos fueron vistos con cautela. Ahora, nuevas marcas de corte y un análisis más completo del yacimiento refuerzan una idea mucho más incómoda para los viejos tópicos: los neandertales eran cazadores mucho más sofisticados de lo que se les atribuyó durante años.