Prodigio de la naturaleza, belleza que permanece escondida durante el año a los sentidos y solo visible con los ojos de la sorpresa para conservarse inalterable en los museos del alma, el hallazgo de los lirios en el monte nos parece una prueba irrefutable de la existencia de Dios. Los lirios aparecen en las Sagrada Escritura como un ejemplo de la grandeza de Yahvé, de la perfección que vive de forma secreta debajo de las piedras, pero crecen puntuales para maravillarnos. Nacidos de la gracia, sin esfuerzo del hombre, son el vestido imaginario para reyes como Salomón. Flores de breve vida que tuvieron la suerte de que su nombre estuviera en los labios del Señor para significar que debemos tener... Ver Más