La fumata morada de los Cautivos

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La fumata negra se erguía firme como la Giralda. Torre de sebkas frente a torre de humo. A buen tiempo, mala suerte. El Domingo de Ramos fue un festival de sucesos: los aliporis, el varal roto, la ambulancia por la Avenida, el incendio de la calle Cuna, los nazarenos en manifestación. Lío en la Campana. Todo raro. El Lunes Santo arrancó con el fuego de la calle Pajaritos. ¿Qué más puede pasar, Dios mío? Pues esa es la grandeza de Dios, que convierte el infortunio en esperanza. El camión no cabe, las cofradías no pueden pasar. Teléfonos calientes. Hay que reorganizar todo. Y hete aquí que la única solución era que el Cautivo del Polígono volviese por detrás de los... Ver Más