Tener un hijo es una de las decisiones más importantes en la vida por todo lo que implica y por los muchos cambios que trae consigo. Pero, a medida que la familia crece y se tienen más y más hijos, ese día a día se vuelve todavía más exigente y obliga a multiplicar la organización. Ese es precisamente el caso de Patricia y Carlos, padres de nada menos que 16 hijos, que han contado cómo es su vida diaria en una reciente entrevista en el programa Hoy Día, de Telemundo. Al inicio de la entrevista, la reportera llega a la casa y se topa con todos reunidos en el salón. Patricia, a la que también llaman Paty, responde presentando a sus hijos casi de carrerilla, todos con un rasgo en común, ya que sus nombres empiezan por la letra c. «Es muy difícil tener tantos niños y no hay orden, pero gracias a Dios siempre salimos adelante con ellos», resume la madre. Durante el programa, Paty explica que buena parte del esfuerzo diario solo se sostiene gracias al apoyo de su marido. «Siempre está mi esposo conmigo», asegura. De hecho, cuando varios niños lloran al mismo tiempo, reconoce sin rodeos que «eso lo dejo a mi esposo porque es más paciente que yo». La rutina arranca de madrugada y apenas da tregua. «Nos levantamos a las cinco de la mañana», explica Patricia, que describe mañanas enteras dedicadas a preparar a los niños, hacer los almuerzos y llevarlos al colegio, situado a media hora de casa. Después, la actividad sigue con los más pequeños y con las tareas domésticas, en una jornada que, según resume ella misma, se vive sin pausas porque «no descanso, ando todo el día arriba». Los hijos mayores, además, también colaboran en casa y ayudan con sus hermanos para que todo pueda salir adelante. Esa logística se nota también en los gastos y en los desplazamientos. La familia se mueve en un vehículo con capacidad para 18 pasajeros, pone hasta tres lavadoras al día y puede gastar entre 800 y 900 dólares en la compra semanal. Incluso salir todos juntos exige una coordinación enorme y no evita los despistes, algo que la propia Patricia reconoce con humor cuando admite que olvidar a alguno le pasa «muchas veces». Eso sí, lejos de plantearse frenar, además, asegura que aún no cierra la puerta a seguir ampliando la familia y resume su objetivo con una idea muy clara: «Queremos enseñarles la palabra de Dios y hacer de ellos buenas personas».