Del 4/4 a la vanguardia híbrida: Renault Palencia cumple tres cuartos de siglo de historia

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La factoría de Renault en Palencia se viste de gala para conmemorar su propio capítulo en este 75 aniversario de la marca en España, consolidada hoy como una pieza maestra de la industria global. Lo que hoy es un complejo de vanguardia nació en 1972 bajo el nombre de «Montaje 3», un ambicioso proyecto en Villamuriel de Cerrato que no vería salir su primer vehículo hasta el 2 de enero de 1978, un Renault 12TS de color blanco. Aquellas primeras fabricaciones eran un ejercicio de precisión artesanal y logística, donde los operarios ensamblaban unidades con componentes que llegaban directamente desde la planta de Valladolid, sentando las bases de una especialización técnica que hoy permite a Palencia liderar la fabricación de los modelos más tecnológicos del grupo. Lo que comenzó aquel 29 de diciembre de 1951 con la constitución de «Fabricación de Automóviles S.A.» (FASA) en Valladolid, bajo la tutela de Manuel Jiménez Alfaro, ha evolucionado hasta convertir a las plantas de Castilla y León en el epicentro de la nueva movilidad. La historia de la factoría de Palencia merece un capítulo aparte en esta trayectoria de éxito. Aunque el primer Renault 4/4 —el icónico «Cuatro-cuatro»— salió de las naves de Valladolid en 1953, el crecimiento exponencial de la marca obligó a expandir sus fronteras industriales hacia el norte. Así, en 1972, se puso en marcha el ambicioso proyecto de Villamuriel de Cerrato. En una extensión de más de 160 hectáreas, lo que inicialmente se bautizó con el funcional nombre de «Montaje 3» terminó por convertirse en la Factoría de Palencia, un enclave que el 2 de enero de 1978 vio nacer su primer coche, un Renault 12TS blanco. Aquel modelo, ensamblado con componentes que aún viajaban desde Valladolid, fue la piedra angular de un complejo que hoy es el orgullo de la ingeniería española. Para Josep María Recasens, presidente de Renault Group España, este aniversario trasciende la mera producción de vehículos. El directivo afirma con rotundidad que celebrar el 75 aniversario de Renault Group es «conmemorar la historia de éxito de la industria española, subrayando que aquella firma de 1951 no solo fue el pisotetazo de salida que trajo el proyecto de una factoría en Valladolid, y posteriormente en Palencia y Sevilla, sino que trajo una cultura de calidad e innovación». Para el directivo «esta cultura es la que ha permitido que, tras décadas de fabricar leyendas del asfalto, las plantas españolas hayan superado la cifra de 19 millones de vehículos producidos, consolidando un ecosistema que hoy sostiene a cientos de proveedores y miles de empleos cualificados». La importancia estratégica de Palencia ha crecido al ritmo de la tecnología. Si bien Valladolid ha sido la cuna de éxitos de masas como el Captur o el Symbioz, la factoría palentina se ha especializado en el segmento de mayor valor añadido. Actualmente, Palencia es la responsable de fabricar el Renault Austral, el nuevo Espace y el sofisticado Renault Rafale, modelos que representan la vanguardia del diseño y la ingeniería del grupo a nivel global. Esta especialización ha llevado a que España sea designada como el Polo de Hibridación de la compañía, un estatus que Recasens valora especialmente al señalar que hoy, 75 años después, esta trayectoria convierte a nuestras plantas en referentes mundiales dentro de la compañía en materia de productividad, competitividad y eficiencia. Este liderazgo industrial se complementa con una transformación profunda hacia la sostenibilidad y la economía circular. Mientras Palencia y Valladolid se centran en la hibridación, centros como Sevilla con el proyecto Refactory, y el de Valladolid se consolidan como referentes en el reacondicionamiento de vehículos con estándares premium. Todo este despliegue productivo se apoya en una de las redes comerciales que desde la apertura del primer concesionario en Madrid en 1905 ha evolucionado hasta ofrecer una doble oferta eléctrica e híbrida que abarca a sus tres marcas principales: Renault, Dacia y Alpine. El balance de estos tres cuartos de siglo deja claro que la apuesta por la industrialización local ha dado sus frutos. La marca no solo vende coches; fabrica futuro desde el corazón de España. En palabras de su presidente, el éxito comercial de sus marcas, pilotadas desde Madrid, contribuye de forma decisiva al peso del sector en el PIB nacional. Como concluye Josep María Recasens, «el legado de FASA ha madurado hasta convertir a las factorías actuales en piezas clave de la estrategia internacional de la marca, asegurando que el sello `Made in Spain´ siga siendo sinónimo de tecnología punta en la carretera durante las próximas décadas».