Los parones de LaLiga para que juegue la selección siempre me han parecido un aburrimiento. Hasta ahora. El FC Barcelona, el barcelonismo en su conjunto, necesitaba detenerse. Demasiadas semanas con demasiadas cosas… un agobio. Un partido cada cuatro días durante tantas semanas más unas elecciones fue demasiado. Una maratón… el Athletic, el Newcastle, el Sevilla, de nuevo el Newcastle y, finalmente, el Rayo, que por poco saca petróleo de esta saturación. Y no solo eran los jugadores los que parecían cansados; los propios aficionados necesitaban un respiro.wf_cms.rss.read_more]]>