La FCC bloqueará la entrada de nuevos routers de consumo fabricados fuera de EE. UU., una medida que podría reducir la oferta y encarecer futuras compras.Estados Unidos ha dado un paso muy poco habitual en su política tecnológica al bloquear la entrada de nuevos routers de consumo fabricados en el extranjero. La medida fue anunciada por la FCC (la Federal Communications Commission, el organismo público de Estados Unidos que regula las telecomunicaciones) el 23 de marzo, al actualizar su Covered List, la relación de equipos y servicios que considera un riesgo inaceptable para la seguridad nacional o para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.En la práctica, esta decisión no obliga a retirar los routers que ya están en las casas ni afecta a los modelos que ya habían recibido autorización previa. Lo que cambia es que los nuevos dispositivos incluidos en esa categoría no podrán obtener la autorización de la FCC, un requisito necesario para poder importarse, venderse o comercializarse legalmente en Estados Unidos. La propia comisión aclara además que los fabricantes podrán solicitar una "aprobación condicionada" al Departamento de Guerra o al Departamento de Seguridad Nacional.Los modelos ya autorizados y los que ya están en uso no se verán afectadosLa FCC justifica la medida por una determinación de un órgano interagencial del poder ejecutivo con competencias en seguridad nacional, que concluyó que estos routers plantean "riesgos inaceptables". Entre los argumentos que recoge el documento oficial figuran la vulnerabilidad de la cadena de suministro y un riesgo grave de ciberseguridad que, según Washington, podría aprovecharse para afectar a infraestructuras críticas o dañar directamente a ciudadanos estadounidenses.Reuters añade que el foco político de esta decisión está muy ligado a la preocupación de las autoridades estadounidenses por fabricantes con vínculos con China, en un momento en el que Washington lleva meses endureciendo su postura sobre equipos de red y otros productos conectados. La agencia también señala que los routers fabricados fuera de Estados Unidos representan alrededor del 60 % del mercado doméstico estadounidense, por lo que la medida podría reducir la oferta y encarecer futuras compras para los consumidores.Una de las compañías que ya ha reaccionado es TP-Link Systems, que, según Reuters, planea combatir la orden. La marca lleva tiempo en el centro del debate político y regulatorio en Estados Unidos, y en febrero el fiscal general de Texas demandó a la empresa alegando que había expuesto datos de usuarios y engañado a consumidores sobre su relación con China, acusaciones que TP-Link negó.Por ahora, la decisión no cambia nada para quien ya tenga un router funcionando en casa, pero sí marca un giro importante en la política tecnológica estadounidense, y a partir de ahora, cualquier nuevo modelo fabricado fuera del país necesitará superar un filtro extraordinario si quiere entrar en el mercado.