Arqueólogos descubrieron que uno de los colores más exclusivos del Imperio romano también podía falsificarse. La famosa púrpura imperial no siempre venía del legendario caracol murex
Un análisis de tejidos de hace casi 2.000 años hallados en el desierto de Judea ha revelado una industria sorprendentemente sofisticada de imitaciones textiles. Incluso el color reservado al poder podía ser, en realidad, una ilusión bien fabricada.