Edición original: Bowling with corpses and other strange tales from lands unknown (Curious objets/Dark Horse)Edición nacional/España: Jugando a bolos con cadáveres y otras historias extrañas en tierras desconocidas (Norma Editorial, 2026)Guion: Mike MignolaDibujo: Mike MignolaColor: Dave StewartTraducción: Héctor LordaRealización técnica: Martín GarcésFormato: Cartoné. 112 páginas. 22€Jugando con Mignola una vez más«Es hora de salir al mundo a buscar fortuna»Hay muchas razones diferentes para comprarse un cómic, pero cuando el nombre de Mike Mignola aparece como autor completo en un bonito tomo no hace falta ningún otro motivo para hacerse con él. No engaña a nadie, a estas alturas uno ve este cómic y ya sabe, más o menos, lo que se puede encontrar dentro. Es posible que no haya grandes sorpresas en ese sentido, pero la calidad está asegurada. Que no es poco. Lo cierto es que llevábamos un tiempo sin verlo como autor completo y había ganas. Así, el creador del Universo Hellboy o del Exoverso nos ofrece una antología cortita, con un puñado de historias nuevas al más puro estilo Mignola, con ese terror retorcido, sus curiosos muertos vivientes, sus dioses extraños y, como bien dice en la contraportada, bien influenciado por el folclore popular.A nada que uno esté un poco metido en el mundo del cómic ya sabe lo que hay con esa descripción. Tenemos una tapa dura, bien encuadernada, con buen papel, lo que viene siendo una edición al estilo de los cartonés de Hellboy que acostumbre Norma, en el que Mignola dibuja sus propias historias, cortas y con una mitología nueva pero habitual en él, y Dave Stewart al color. ¿No has leído a Mignola? Empieza por Hellboy. ¿Te gusta Mignola? Aquí seguirás estando a gusto.Bajo un título tan largo como Jugando a bolos con cadáveres y otras historias extrañas en tierras desconocidas, tenemos nueve relatos que van desde las dos páginas hasta pasar de la docena, siendo esas “tierras desconocidas” como una especie de nuevo universo que Mignola está creando. De hecho él mismo deja claro que esto no es parte del Universo Hellboy, pero que su idea sí surge de él. Concretamente de una frase que dice Sir Edward Grey al final de su vida haciendo referencia a cómo Hellboy cambió todo dando lugar a nuevos mundos y nuevas historias. Un detalle sin importancia, todo sea dicho, para leer este tomo pero que sí que nos da una idea sobre cómo funciona la mente del autor.La cuestión es que cuando Mignola crea lo hace a lo grande y aquí tenemos un nuevo universo que de hecho ya ha continuado en Estados Unidos, con una nueva miniserie ya completa, llamada Uri Tupka and the Gods: Another Story from Lands Unknown con él como autor completo también, y otra en marcha, cuyo título es Lands Unknown: The Skinless Man, de apenas dos números pero que tiene a un colaborador habitual de la casa, Ben Stenbeck, como autor completo. Ahora bien, en realidad nada de esto importa para leer el tomo, como decía antes, pues estamos ante una pequeña antología que se disfruta por sí sola y que tiene historias completas.La primera de ellas es la más interesante, larga y la que da nombre al tomo, Jugando a bolos con cadáveres. Mignola afirma, en un artículo que incluye al final de la edición española, que se basa ligeramente en un cuento italiano, pero si se lo hubiera ahorrado nos hubiésemos tragado que venía todo de él, porque la historia de Yeb “El Cuchara” jugando a los bolos con cadáveres para luego luchar contra vampiros en un castillo tratando de salvar a una dama, todo ello muy retorcido, es muy suyo. Muy Mignola.A partir de ahí os podéis imaginar. Videntes en viejas casas encantadas, soldados, reyes, maldiciones, corazones sangrantes… un poco de todo. Lo que sí se ve en todas las historias es esa idea, muy persistente también en sus obras, sobre antiguos dioses temibles que han abandonado a los hombres, pero dejando cosas atrás. Cosas nada buenas para los humanos corrientes. Crea, en definitiva, una nueva mitología con pequeños relatos que se van uniendo y separando por conceptos y con algún que otro personaje en común. Argumentalmente muy interesante, como suele ser habitual en él, pero estamos aquí por lo que estamos, el dibujo.Mike Mignola siempre ha sido interesante, han pasado treinta y siete años desde aquel Gotham: Luz de gas y nunca ha dejado de asombrarnos, pero desde el Hellboy más primigenio hasta ahora ha cambiado mucho. Personalmente el que más me gusta es el de la última época, con su minimalismo y su increíble uso del negro, pero manteniendo su estilo y sus peculiaridades. Un dibujante único, sin lugar a dudas. Además de los clásicos extras, la edición de Norma incluye una de las historias en blanco y negro, lo que siempre está bien para disfrutar de su arte, pero con un colorista como Dave Stewart a su lado, el eterno compañero, es hasta innecesario. Stewart siempre sabe dar en la tecla en lo que a Mignola se refiere con lo que disfrutar del arte de los dos juntos siempre es un plus.En definitiva, aquí tenemos Mignola y tendremos más aún. Todo buenas noticias. Lo mejor• Mike Mignola, con eso está todo dicho.Lo peor• No ver más como esto.